Álvaro Rodríguez Céspedes, actual investigador de la Universidad de Barcelona

Antropólogo titulado de FACSO comparte con la comunidad académica su experiencia y reflexión acerca del mundo carcelario

Luego de haber egresado del Departamento de Antropología en 1989 y haber pasado los últimos años en España, Álvaro L. Rodríguez Céspedes volvió a nuestra Facultad para compartir sus reflexiones teóricas y experiencias investigativas con los presos en España. El encuentro fue coordinado por el académico del Departamento de Antropología de FACSO, Juan Lebert.


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La vida carcelaria como objeto de estudio fue el motivo de la charla realizada en FACSO el pasado jueves 26 de noviembre.






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El conferencista es ex alumno del Departamento de Antropología de nuestra Facultad, se tituló en 1989





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El Prof. Juan Lebert fue quien presentó al antropólogo chileno radicado en España





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Álvaro L. Rodríguez Céspedes he desarrollado un intenso trabajo al interior de una cárcel de la región de Asturias España y en otras regiones con presos comunes.







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Los asistentes escucharon atentos los comentarios de la experiencia y la reflexión de este antropólogo, para luego tomar la palabra con sus propios pensamientos y conclusiones a partir de lo expuesto

Como una forma de hacerse cargo de alguna manera del trasfondo político y social de la vida en prisión, formó un colectivo que se llama la Oficina Social de Antropología y Prisión  e integra además el Grupo de Investigación en Exclusión y Control Social de la Universidad de Barcelona.

Álvaro L. Rodríguez Céspedes es antropólogo formado en nuestra Universidad que desde los inicios de la transición chilena migró a España, por circunstancias personales, pero también producto del desencanto del período histórico como comentó. Candidato a Doctor en Antropología por la Universidad de Barcelona, luego de pasar varios años buscando captar el discurso de los presos comunes en España, actualmente alterna el trabajo académico con el activismo político de búsqueda de reivindicación de los derechos de los penados, así como de denuncia ante los atropellos. De este modo, intercala sus días entre las actividades, encuentros y publicaciones que promueve a través del colectivo Oficina Social de Antropología y Prisión, con sus quehaceres como integrante del Grupo de Investigación en Exclusión y Control Social de la Universidad de Barcelona.


En la presentación realizada en FACSO el pasado jueves 26 de noviembre, el antropólogo intercambió la revisión teórica sobre la temática, con comentarios sobre su experiencia como investigador además de proyectar videos testimoniales que rescataban las percepciones de los presos sobre temáticas como las heridas autoinflingidas, los tatuajes, el rol de la palabra, entre otros. El Prof. Juan Lebert fue quien coordino el encuentro realizado en la Sala 3 de Decanato.

En la presentación del conferencista, el Prof. Lebert comentó lo  interesante que puede llegar a ser para el quehacer académico conectarse con los egresados, pues “han acumulado muchas experiencias, por lo que no llegan sólo con mucho saber conceptual, si no por la experiencia de vida. Es bueno volver a encontrarnos y tener un paréntesis para saber cómo están pensando, pues con la globalización nada es extraño; lo que pueda hacerse en Europa de lo que pueda hacerse aquí (por lo que sus comentarios) pueden ser un motivo de reflexión para visualizar lo que se puede pensar y hacer acá, dado que Chile ha sufrido transformaciones tan radicales que se manifiestan en la represión y la reclusión carcelaria” planteó el académico del Departamento de Antropología del área antropología social.

Los barrotes personales

Álvaro Garreaud, como se hace llamar Álvaro L. Rodríguez Céspedes en sus publicaciones, lleva varios años estudiando la vida carcelaria y rescatando el conocimiento y las prácticas culturales de los y las presas comunes en España. En su visita a FACSO centró sus comentarios y exhibió material audiovisual  relacionado con las historias que se tejen al interior de la Prisión de Villabona, en la Región de Asturias, al norte de España. Allí, con un colega italiano han intentado levantar ciertos planteamientos sobre la cárcel como espacio político. Bajo esa perspectiva han recolectado historias de vida y experiencias de penados, bajo la convicción de que lo que pasa al interior de los muros de una prisión está en sincronía con lo que ocurre en la respectiva sociedad de la que son parte. Así, han venido repasando cómo se expresa en la vida de la población penal la historia de España de los últimos 30 años.

Para el antropólogo, estudiar la vida en las cárceles es un acto político, pues este significa un espacio negado de la sociedad y, en este sentido, poner atención en las experiencias y saberes de los presos tiene que ver con “estudiar la sombra del poder” planteó Rodríguez.

Como recordó el Profesor Lebert los comentarios de la realidad penal en Europa no son tan lejanos para comprender lo que sucede con los 5 millones de personas que están bajo la tutela de la institución penal, de las cuales 2,5 se encuentran encarceladas en Estados Unidos. En nuestro país, hay cerca de 60.000 presos, pero según el antropólogo su presencia en la sociedad es mayor, pues existe lo que se denomina “la órbita de la prisión”, es decir sus familias, amigos, etc. “Está presente no sólo físicamente si no  simbólicamente. El rol social de la prisión y su mensaje que circula por los hábitos, los valores,  las relaciones sociales, las representaciones simbólicas y  las instituciones políticas” planteó Álvaro Rodríguez.

Bajo esta lectura de la vida carcelaria y siguiendo los planteamientos levantados por Michel Foucault en Vigilar y Castigar este antropólogo planteó algunas dimensiones que le parecieron relevar para comprender los tránsitos actuales de la realidad carcelaria en España. Así, planteó su preocupación por la significancia de la relocalización de las cárceles, donde sacarlos de la ciudad no responde a asunto administrativo si no que tiene un correlato político, pues  se relaciona con sacar al preso de la polis, la ciudad griega que es el contexto para el debate político. De este modo y tomando la conceptualización de la cuna de la democracia, así como existía el lugar de la discusión sobre los asuntos comunes, había también un templo o esfera del sacrificio, que para Rodríguez guardaría relación con las cárceles en la sociedad contemporánea.

El ex alumno de FACSO explicó cuando Aristóteles afirma que el hombre es por naturaleza un animal político, tiene que ver directamente con poder ejercer la palabra en la ekklesía o asamblea. De este modo, Álvaro Rodríguez comentó que “nosotros tratamos de pensar la prisión como lugar político  y nosotros vemos que están negados los atributos de lo político, porque está negado la voz de los presos como lo dice Aristóteles y Anna Arent lo dice también, pues el acto mismo de la política tiene que ver con tomar la palabra en el espacio público y en el caso de los presos eso está negado no sólo por una cosa física de aislamiento geográfico” sostuvo en su presentación.


Y en esa búsqueda de romper la negación de la voz y la palabra, Rodríguez proyectó los testimonios registrados audiovisualmente de los poemas de Miguel, uno de los presos con los que el antropólogo ha trabajado más estrechamente, dónde además de las rimas comenta cómo sus compañeros le han enseñado a hacerse cortes y no morir en el intento. Y desde ahí el profesional planteó una pregunta que tiene que ver con el quehacer profesional y ético del antropólogo “si somos antropólogos y vamos a estudiar con un saber, que es también un poder, un saber sistemático, con unas categorías, que tienen unas ciertas consecuencias, que tiene una cierta reglamentación interna, qué pasa con los saberes desclasificados de los presos cuando entran en contacto con la antropología” planteo el conferencista.

Citando los planteamientos de Michel Foucault,  Rodríguez sostiene que estos saberes de los presos es necesario que salgan a la sociedad y se conozcan. De hecho, el mismo filósofo francés funda en el inicio de los 70 un Grupo de Información de la Prisión. “La antropología no puede estar desvinculada de la acción política, en nuestro caso sin trabajo de lucha contra la prisión o a favor de los derechos de los presos, de lucha para que la sociedad conozca lo que pasa en las prisiones” sostuvo el antropólogo Álvaro L. Rodríguez Céspedes

Sacarse las máscaras

“A la prisión, va mucha gente, trabajadores sociales, psicólogos, todos tipo de profesionales que trabajan ahí (…) pero la prisión está recubierta de un juego de infamias, siempre hay una superficie de eso” planteó el antropólogo. Por ello, para lograr conectarse con los y las presas debieron ir por cerca de un año visitándolos los fines de semana, en la semana, pasando mucho tiempo y compartiendo distintas instancias como las conversaciones en el patio, el juego de frontón y otros. Así y solo así, pudieron llegar al  patrimonio que significa la experiencia de Lázaro, otro de los presos con los cuales han venido trabajando de cerca.

Así conocieron también cómo los presos no cortan su cuerpo sólo para querer morir o salir de la rutina carcelaria con una estadía en el hospital, si no que tiene que ver también con una estrategia de resistencia y rebeldía. “El cuerpo preso es un cuerpo anárquico,  debe ser anárquico para resistir a la organización del cuerpo que significa la disciplina de la prisión” comentó Alvaro.

En ese sentido, el ex alumno de nuestra Facultad comentó que él y su compañero de trabajo siempre sostuvieron la idea que había que hacer algo académico, pero también algo político con los saberes que estaban tomando conocimiento. “puedes hacer una súper tesis, con unas fotos maravillosas de los tatuajes. De hecho, había una posición de realizar todo un pliegue subjetivizante de toda esta información, este sufrimiento, este saber y de toda esta experiencia carcelaria y bajo esa lógica hacemos un libro. O por otro lado hacemos un despliegue político, un colectivo” comentó.

De este modo, la Oficina Social de Antropología y Prisión cuenta actualmente con unas 40 personas entre antropólogos, ex presos, familiares de presos, activistas, estudiantes. “hemos hecho muchas cosas como una forma de devolver a la sociedad. Hemos hecho publicaciones, pero también encuentros de debates, denuncias sobre la situación de los presos, alguna que otra concentración frente a la prisión de Barcelona cuando habían presos en huelga  de hambre” comentó Álvaro L. Rodríguez Céspedes  

María José Martínez P.

Comunicaciones FACSO

Jueves 03 de diciembre de 2009

 

 

 

 

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