Primer Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales “Las Ciencias Sociales responden”
Clases colectivas entre Ciencias Sociales y Economía son posibles en la U. de Chile
Con exposiciones de académicos de la FACSO y de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), además de ponencias de estudiantes de ambas Facultades se realizó el Primer Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales: “Las Ciencias Sociales responden”. La iniciativa promovida por estudiantes se desarrolló con diferentes mesas temáticas que abordaron aspectos de la realidad social con una mirada amplia y contenedora de ambos campos del conocimiento, que como varios expositores recordaron, tienen mucho en común.
El Primer Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales se efectuó en FACSO y en la Facultad de Economía en Negocios (FEN)
En las mesas de discusión participaron académicos y estudiantes de FACSO y de FEN además de profesionales de Centros de Estudios u otras universidades
El Prof. Andrés Aedo se refirió a “La antropología y la desigualdad: cultura, identidad y expectativas de clases”
El Prof. Mario Radrigán fue uno de los académicos de FACSO que participó en esta iniciativa gestionada por los estudiantes.
El Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales se realizó el 22 y 23 de octubre
Durante dos días se desarrollaron clases abiertas a quien quisiera compartir y discutir desde las ciencias sociales y la economía aspectos de la realidad social chilena y latinoamericana con sus paradojas y propuestas. El “Las Ciencias Sociales responde” se llevó a cabo el día jueves 22 de octubre en dependencias de la Facultad de Economía y Negocios de nuestra Universidad, para continuar con el debate y la reflexión el viernes hasta pasada las 20 horas en el auditorio de nuestra Facultad.
Esta instancia fue organizada por alumnos y alumnas de FACSO y FEN con el respaldo de los respectivos Centros de Estudiantes y contó con presentaciones de destacados profesores que han desarrollado una línea investigativa crítica con respecto al estado actual de las cosas. Pero no todas las presentaciones estuvieron planteadas desde la misma perspectiva, pues el objetivo era justamente debatir dando cuenta de las distintas visiones sobre educación, desigualdad, pobreza, entre otros asuntos.
Palabras de ida y de vuelta hubo, por ejemplo, en la mesa que reunió a Gregory Alaqua, subdirector del Centro de Políticas Comparadas de Educación de la Universidad Diego Portales quien citando estadísticas expuso positivos resultados de la privatización de la educación. En una línea completamente contraria, el prof. Jesús Redondo, Director del Observatorio de Políticas Educativas (Opech) de nuestra Facultad argumentó en la mesa titulada “Cultura y Desigualdad en la Educación”.
A este Primer Congreso Metropolitano también concurrieron investigadores como Patricio Meller del Centro de Economía Aplicada de la FCFM de la Universidad de Chile; Manuel Riesco del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA); Luis Mariano Rendón, dirigente ecologista; entre otros profesionales. Esta instancia también ofreció espacio para que los estudiantes plantearan sus perspectivas y los profesores tomaran asiento a escuchar las argumentaciones.
David Álvarez, estudiante de Antropología y uno de los coordinadores de este Congreso comenta que uno de los objetivos centrales de esta instancia fue “hacer que la academia que está bien aislada de la sociedad, logre pensar la sociedad, ya que hoy tiende un poco a encerrarse en los claustros, en la filosofía, y en divagar sobre quién tiene el último concepto y al ‘pensar el pensamiento’ se producen problemas bien bizantinos, por lo que se trata más bien de pensar nuestra propia realidad” sostiene el estudiante de FACSO.
Del mismo modo este integrante del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) plantea que el Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales buscó tender puentes reflexivos entre la comunidad universitaria de nuestra Facultad y la de la Facultad de Economía y Negocios “la idea fue pensar con Economía, para que se pudiera reflexionar y posicionar los autores críticos y que se pudiera escuchar otras visiones, que se pensara como una ciencia social y no como una tecnificación” plantea Álvarez.
Así, desde las ciencias económicas, dictaron clases magistrales el prof. Ricardo Ffrench-Davis con su ponencia "Equidad Social, un gran desafío para Chile" y Javier Núñez, Profesor de Economía en FEN quien se refirió a la discriminación social en el mercado laboral chileno. Desde el ámbito que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, de la Universidad Católica participó Ricardo Paredes refiriéndose a la posibilidad del fin de la educación pública; así como Claudio Lara Cortés, economista de la Universidad Arcis, que aportó sus reflexiones sobre el capitalismo, la economía y la desigualdad. También hubo tiempo para pensar lo que ocurre en cuanto a los derechos sociales, la pobreza y la desigualdad desde la perspectiva de un abogado de nuestra Universidad, Fernando Atria Lemaitre.
Desde la FACSO pusieron sus ideas en discusión, además del Prof. Jesús Redondo, el Prof. del Departamento de Sociología, Alberto Mayol quien se refirió a cómo las formas de combate a la pobreza pueden actuar como reproductoras de la desigualdad en Chile. El Prof. Gonzalo Falabella, por su parte, retomando sus investigaciones en cuanto a los diversos modelos de desarrollo presentes en nuestro territorio, explicó por qué hoy no hay más empleo, inversión en tecnología o educación que permitan la innovación. También desde la sociología participó en este Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales el Prof. Camilo Arriagada, quien abordó el tema de los desafíos para la investigación social y la política pública frente a la segregación por barrios.
El estudiante David Álvarez, uno de los organizadores de esta actividad comentó que si bien los Foros, las Charlas y Debates son algo cotidiano de FACSO, eso no es así en todas las Facultades de nuestra Universidad y que “en uno de los lugares donde menos se hace eso es la Facultad de Economía y Negocios y donde más se debería hacer dado que ahí estudian los economistas y toda la gente que controla el país. Allá existe una minoría que si es crítica en esa Facultad, pero es necesario posicionarlos y tratar de forzar ese espacio para que se abra un momento de reflexión que es muy difícil que se den” plantea el antropólogo en formación.
Redes de intercambio
El Prof. Mario Radrigan, académico del Departamento de Antropología y Doctor © en Economía Aplicada de la Universidad de Valencia, puntualizó justamente en los estrechos vínculos que existen entre economía y ciencias sociales y lo interesante de las iniciativas como la realizada. “Históricamente y en otros países, las ciencias económicas en realidad son parte de las ciencias sociales, en algún momento en esta Universidad de Chile fueron parte de la misma Facultad a pesar de que uno no lo recuerda ni lo sabe. (…) Me parece muy interesante y muy estimulante que ambas entidades, por medio de los centros de estudiantes, puedan hacer coincidir el debate con temas que nos debieran ser comunes, pues tendemos a generar distintas y barreras que en nuestra Universidad nos impiden el diálogo” planteó Radrigán.
En su intervención, en antropólogo social dedicado a la asociatividad y a la economía social y solidaria, puntualizó algunos ejemplos de cómo estas redes de comercio justo están comenzando a ganar legitimación e incidencia en la escena mundial y nacional. Esto, enfatizando que el último Premio Nobel de Economía lo obtuvo la politóloga Elinor Ostrom, quien levanta sus planteamientos no desde la perspectiva clásica liberal si no desde el enfoque de los recursos naturales como bienes sociales. ”Este es un respaldo para apuntar que las cosas se pueden mirar desde otro punto de vista y no tan sólo mercanitilista y liberal de la economía de mercado” comentó el Prof. Radrigan.
Radrigán hizo alusión al economista norteamericano Joseph E. Stiglitz quien el año pasado en un Congreso Internacional de una Sociedad Científica dedicada a la economía social, pública y cooperativa en Sevilla “llegó a reconocer que era socio de varias cooperativas, que habitualmente no creía que las cooperativas podían ser un aporte o tener un rol, pero que una semana después de declarada la crisis, había cambiado su percepción y veía que había que avanzar en un modelo de economía plural e inclusiva que fuera capaz de reconocer la validez y las capacidades de los distintos actores de un modelo económico en donde no se estuviera centrado tan solo en la primacía de una forma de organización de los recursos productivos y económicos” recordó el académico de FACSO, agregando que “en ese modelo de economía plural e inclusiva se permitiría que los actores económicos, políticos y sociales definieran la manera en la cual quisieran organizarse para participar en el mundo productivo y de generación y de prestación de bienes y servicios” recordó acerca de las declaraciones del Premio Nobel de Economía 2001.
También desde la Iglesia Católica ha habido gestos de apertura hacia estas propuestas, según comentó Radrigán sobre la tercera encíclica del Papa Benedicto XVI: “El amor en la verdad” donde hace referencias a conceptos como “economía solidaria y de comunión, habla de tercer sector, habla de que responsabilidad social empresarial y de la necesidad de que los pueblos puedan enrielar sus proceso de desarrollo con una perspectiva humana. Que lo puntualice él es aún más llamativo” comentó el antropólogo social.
Así, para el antropólogo dedicado a la producción asociativa, hay elementos que van surgiendo de distintos lugares, desde el punto de vista intelectual, institucional, pero también de la praxis a nivel internacional que dan luces de propuestas alternativas al neoliberalismo.
Las expectativas quebradas
Ya pasadas las 6 de la tarde del día viernes 23 de octubre, el auditorio de nuestra Facultad estaba lleno escuchando al Prof. Aedo del Departamento de Antropología comentar algunas de las precisiones para entender a qué se está apelando cuando se hace una crítica a la sociedad actual utilizando el concepto de desigualdad. “Cuando usamos el concepto de desigualdad para hacer una crítica a la sociedad lo que decimos es que los canales no están abiertos al talento. El problema de la desigualdad moderna tiene que ver con los canales institucionales para el logro individual frente a la adscripción social” comenta el antropólogo, Magíster© en Ciencias Sociales mención Sociología de la Modernización de nuestra Universidad.
Bajo la mirada de este académico que se ha dedicado al estudio de la teoría social, así como de la antropología económica, existe un quiebre entre las expectativas que se le ofrecen a las personas de ascenso individual, con los valores culturales que apuestan por la obtención del logro y las experiencias concretas que las personas pueden lograr. “Existe una condición de cierre social para el despliegue de los talentos productivos que se encarna reflexivamente en las personas y comienza así un proceso de reflexión social entre la norma que promete y efectivamente las experiencias que pueden llevar a cabo en su experiencia” planteó Aedo.
Así, el problema de la igualdad de oportunidades se vuelve un tema medular de las sociedades modernas y provoca paradojas “que no tienen que ver con los quintiles de ingreso; lo que estamos diciendo por desigualdad es de desigualdad en el acceso para proveerse los recursos”.
Citando al sociólogo Émile Durkheim para explicar este punto, el académico de FACSO planteó “no tiene que ver con la propiedad en sí misma, con la posesión de los recursos, si no con las consecuencias respecto a lo meritorio o no. La crítica es contra la inercia no contra la propiedad” sostuvo Aedo. En ese línea lo que se pone en cuestión “es a la herencia social, no al patrimonio, si no al patrimonio individual que genera oportunidades diferenciadas” planteó Aedo.
Frente a esta realidad, el antropólogo comentó que las Ciencias Sociales tienen la esperanza de que las clases desarrollen formas de conciencia o de identidad en común. “La forma en que se agrupan las personas de acuerdo a su situación económica genera modos de visión del mundo relativamente semejantes. Donde habría una relación entre una capacidad de mercado, una oportunidad, un estilo de vida y una identidad. Todo ese conjunto de elementos puestos en relación” planteó Aedo.
Así, bajo la estructura argumentativa de Andrés Aedo, “las personas ubicadas en sus contextos de clase, en sus situaciones de mercado, tienen expectativas sobre el mundo, proyecto que llevan a cabo con y a través de sus posibilidades de clase, por lo tanto la movilidad social tiene una impronta muy fuerte en la medida que estas expectativas se pueden mover”.
Así, según el antropólogo titulado de FACSO, “cuando las personas ubicadas en la situación de clase ven cerrados los circuitos o las instituciones de promoción social o de movilidad, las posibilidades para que las clases de conformen en términos identitarios se probabilizan”.
De este modo, “lo que esperamos cuando ocupa el concepto de clase y de desigualdad para dar una explicación sobre algún tipo de fenómeno es que efectivamente se produzca un proceso reflexivo por parte de las personas que están dentro de la situación de clase para poder establecer juicios críticos sobre su posición social. Pues cuando hay este acaparamiento de las oportunidades, las personas comienzan no a tener la carrera abierta al talento, si no un destino, algo que reflexivamente las personas van a entender que no van a cambiar dentro de un punto de vista económico” argumentó en la segunda Jornada del Congreso Metropolitanos de Ciencias Sociales.
Aunque el investigador no tiene fe ciega en esa posibilidad, pues “en las sociedades capitalistas actuales pueden tolerar grandes niveles de desigualdad. Donde comienza el proceso de crítica es cuando esos grandes niveles de desigualdad son tematizados en cuanto a su nivel de legitimidad o no legitimidad. Lo que se dice como ‘éstá mal pelado el chancho’ no es que se hallan diferencias, el problema es que el chancho está mal repartido” puntualizó el Prof. Andrés Aedo.
Las distintas exposiciones presentadas en este Primer Congreso Metropolitano de Ciencias Sociales serán sistematizadas en una revista. La publicación será de divulgación masiva y, según los organizadores, la idea es que se vuelva una herramienta de trabajo para la sociedad civil.
Con instancias como esta se concretiza aún más el Proyecto de Desarrollo de nuestra Institución (PDI) que no sólo busca tener alumnos y profesores críticos, si no que desde la Universidad y desde las Ciencias Sociales en particular se puedan plantear propuestas de cara a las necesidad y desafíos que enfrenta nuestra sociedad. Para hacer posible este sentido público de la formación universitaria buscar alianza con otras Facultades de nuestra Universidad para potenciar desde el trabajo interdisciplinario reflexiones y planteamientos más integrales.
María José Martínez P.
Miércoles 28 de octubre de 2009
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