Reunión del Núcleo de Investigación en Juventudes del Departamento de Sociología
Presentación de análisis sobre jóvenes y legitimidad de las violencias
En una nueva reunión del Núcleo de Investigación en Juventudes del Departamento de Sociología, el Prof. Claudio Duarte, académico de FACSO y Oscar Aguilera integrante de este espacio de encuentro, debate y generación de conocimientos sobre las realidades juveniles, presentaron una investigación realizada para el INJUV sobre cómo los y las jóvenes construyen socialmente la legitimidad/ ilegitimidad de los ejercicios de las violencias, tanto materiales como simbólicas. Además en la reunión comentaron los avances y desafíos de otros proyectos de investigación en curso impulsados por los distintos investigadores que confluyen en esta instancia en FACSO.
Ponle reunión de trabajo del núcleo de investigación en juventudes del Departamento de Sociología de FACSO
Un resumen sobre la temática de la investigación desarrollada para el Injuv fue publicada en la última edición de la revista Observatorio de la Juventud
El Prof. Klaudio Duarte, sociólogo y educador popular, además de académico de nuestra Facultad fue uno de los investigadores que condujeron el estudio sobre cómo los y las jóvenes construyen socialmente la legitimidad/ ilegitimidad de los ejercicios de las violencias, tanto materiales como simbólicas
Oscar Aguilera (de perfil en primer plano), Doctor en Antropología Social y Cultural fue el co investigador del Estudio que fue comentado en la última reunión del Núcleo de Investigación en Juventudes del Departamento de Sociología
En la reunión también se avanzó en los otros proyectos en curso en el seno de esta instancia de debate y comprensión crítica de las realidades juveniles y sociales.
Oscar Aguilera Ruiz llevaron adelante una investigación indagatoria sobre las lógicas de legitimidad/ ilegitimidad de las violencias que se despliegan desde el mundo juvenil en las distintas sensibilidades de nuestra sociedad. Un artículo de resumen de este estudio fue publicado en el número 23 de la Revista Observatorio de Juventud del Instituto de la Juventud (Injuv) del mes de septiembre y está en proyecto la edición como libro del estudio en su totalidad.
De esta manera, el académico de nuestra Facultad, Prof. Claudio Duarte y el Doctor en Antropología Social y Cultural, Oscar Aguilera, compartieron con sus colegas y compañeros del algunas de las interpretaciones posibles que emergen de los que los y las jóvenes expresaron en los grupos focales desarrollados en la V, VIII y RM.
En esta nueva reunión, además de comentar algunos de los caminos teóricos que se abren a propósito de esta investigación de corte cualitativo, aprovecharon de ponerse de acuerdo para ir avanzando en otras investigaciones que se están desarrollando y que este espacio alberga. En dichos estudios que están en distintas fases de desarrollo están tocando temas como el estado del arte en la investigación sobre juventudes, manifestaciones artísticas juveniles y un proyecto investigativo para un Grupo de Trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) sobre subjetividad política en jóvenes, en la que están trabajando con los estudiantes secundarios que lideraron el proceso de movilización estudiantil en el 2006.
Las distintas caras de la violencia
Perdiéndole el miedo a la violencia y quitándole la carga moral para poder hacer investigación sociológica, estos cientistas sociales asumen la violencia como un dispositivo que expresa una cierta sociedad y, por tanto, el ejercicio de la violencia –concreta y simbólica- opera en distintos planos, expresándose en múltiples formas y adquiriendo especificidades propias en la población joven.
De este modo, asumen que la violencia condensa un tipo de relaciones en sociedad y una cierta conflictividad que se materializa de esa manera. Así luego de escuchar las distintas visiones de los integrantes de los sucesivos grupos focales, fijaron cuatro categorías para comprender este fenómeno de acuerdo a cómo los propios jóvenes y la sociedad lo observa y a los sujetos que se involucran en este.
Así, distinguen la violencia estetizada como aquella que expresan los jóvenes a través de ciertas formas estéticas como el vestuario, que dan cuenta de una forma de relacionarse con el mundo con ciertos rasgos de violencia, como el caso de los punkies. Otra forma de asumirla es esencializada, es decir utilizarla para obtener ciertos objetivos en la vida, “los jóvenes que ejercen delincuencia y para eso usan la delincuencia, las barras del fútbol o algún grupo cuya ideología política los lleva a asumir la violencia” comentó el Profesor Claudio Duarte.
Un tercer cariz tiene que ver con discursos e imaginarios que van definiendo quiénes aquellos que portan la violencia. A esta dimensión de la violencia los investigadores la denominaron violencia estigmatizada o atribuida, pues, por ejemplo “sólo por el hecho de ser hip hop o de sectores empobrecidos se supone que ejercen la violencia” sostuvo Duarte.
También existe una violencia latente en aquellos sujetos o segmentos sociales que en su discurso niegan la violencia, pero al ser consultados por cómo reaccionarían frente a un asalto dan rienda suelta a ciertos grados de rabia hacia ese otro, formando así parte del círculo de la violencia. “La violencia negada que es de aquellos jóvenes que tienen un discurso éticamente contrapuesto al uso y al ejercicio de la violencia, como son los bomberos, los scout y otros grupos” explicitó Oscar Aguilera, integrante del Núcleo de Investigación en Juventudes y co realizador del estudio.
Problematizar lo que se entiende por violencia.
Este equipo de investigación compuesto además del Profesor Duarte y Oscar Aguilera contó con la colaboración de Víctor Muñoz Tamayo, Doctor en Historia Universidad Autónoma de México, la antropóloga Alejandra Villanueva, quien además es estudiantes del Magister en Ciencias Sociales de FACSO y Daniela Moraga, pronta a titularse de socióloga de nuestra Facultad.
Para ellos este estudio resultaba atractivo como una puerta de entrada a un campo social que es interesante problematizar, pues se ha reducido a su carácter situacional, es decir la imagen de alguien pegándole a otro o de un manifestante tirando una molotov, según comentaron.
Sin embargo resulta interesante como campo de investigación por su carácter relacional pues está vinculada también con dispositivos institucionales, así como estructural. “Obviar la desigualdad en las condiciones de vida que tiene la población y cuando esto aparece es para establecer una relación unicausal entre, por ejemplo, pobreza y violencia. Sin embargo hay mucho más mediaciones que clase social y violencia, está el consumo, el crédito, como un proceso que reconfigura el tema de la desigualdad por lo tanto redefine las condiciones materiales de existencia” planteó Aguilera en cuanto a las características desiguales de nuestra estructura social.
En el ámbito institucional los investigadores plantean que existe la posibilidad de abrir una ruta interpretativa en cuanto a lo que ocurre, por ejemplo con los medios de comunicación masivos o las instituciones uniformadas. Así, habría que preguntarse por “el papel de los medios de comunicación en la sociedad, pues son actores sociales, que producen, actúan y transformar la realidad, no es sólo un espacio técnico. Nos enseñan a ser violentos, por ejemplo con programas de reportajes referidos a los flaites, los chorizos, donde se hacen distinciones y reconocimientos; ser sopaipilla, por ejemplo, tiene que ver con moverte en la calle de una cierta manera, tener el pelo de cierta manera, escuchar cierta música” puntualiza Aguilera.
En este sentido, el Doctor en Antropología Social y Cultural planteó la necesidad de profundizar en el estudio de las representaciones de la violencia y los jóvenes tanto en los medios de comunicación como en la producción cinematográfica. “Hay un aprendizaje de la violencia desde los propio medios, que no tiene nada de casual y que no es la sociedad la que habla por ahí, si no que es el medio en tanto actor institucionalizado que responde a determinados intereses produce una determinada imagen o idea y representa una violencia” sostuvo.
Otro aspecto de conflictividad revelado por los y las jóvenes consultados tiene que ver con las relaciones con la policía, donde hay un cierto hostigamiento permanente de los dispositivos de seguridad que hay en nuestra sociedad con respecto a ciertos sujetos, desde la policía hasta los guardias privados de seguridad.
Todo lo anterior se suma a cambios sociales más macro como el cambio de perfil de importantes instituciones socializadoras como la familia o la escuela que dejaron de ser los espacios contenedores de antaño , “donde se culpabilizan a los sujetos de sus fracasos porque hoy en día si alguien no le va bien en la escuela es culpa del sujeto. Si alguien no logra movilidad social es un problema del sujeto, esa forma de construir la relación entre la institucionalidad y los sujetos, no está problematizada” remarcó Aguilera.
También emerge una forma de violencia a nivel social y que los más jóvenes estarían expresando producto del crecer con la idea latente del miedo a lo desconocido, con aquel que no es como uno “y ahí empiezan a aparecer otros miedos, de relacionarnos con la diferencia desde un plano de identidad sexual, desde un plano de la identidad nacional, la diferencia en cuanto a la identidad étnica, la diferencia desde un plano de identidad de clase. Todas estas situaciones que nos provocan situaciones de miedo hay una tendencia a la defensa o a sentirnos indefensos” comentó Aguilera.
Frente a esto, la propuesta de los investigadores es partir por no buscar eliminar la violencia si no problematizarla y buscar caminos para gestionarla como parte de la experiencia de vínculo social. Así, según comentaron en la reunión resultaría interesante discutir, por una parte, la esencialización biológica de decir somos violentos por definición, pues tenemos un gen que nos determina y tenemos que ser así u otra mirada de esencialización de plantear que no hay sociedades sin violencia. Para Aguilera, ambas miradas nos dejan atrapados porque no podemos enfrentarnos a la violencia.
“El problema es que nos enseñan que las violencia es mala y que hay que suprimirla, no nos enseñan que la violencia es una de las modalidades de vinculación social, por lo tanto aprendamos a gestionarla, a relacionarnos con ella y problematizarla cuando es necesaria” propuso uno de los investigadores del estudio realizado por el Núcleo de Investigación en Juventudes del Departamento de Sociología para el INJUV.
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María José Martínez P. / Carolina Quiroga Bachur
Martes 29 de diciembre de 2009
Comunicaciones FACSO
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