Los lugares del recuerdo y memoria en la Región Metropolitana

Equipo de Psicólogas (os) sociales comparten resultados de investigación con organizaciones sociales de Derechos Humanos.

Una vez finalizado el proyecto Fondecyt “Usos del espacio, identidades sociales y políticas del recuerdo: análisis psicosocial de lugares de memoria de los conflictos violentos de nuestro pasado reciente”, la Prof. Isabel Piper y su equipo de investigación efectuaron una conferencia en la que expusieron a las organizaciones de derechos humanos, parte de los resultados encontrados luego de dos años de trabajo. En la oportunidad, el Prof. Jesús Redondo, Director del Departamento de Psicología dio el correspondiente saludo institucional, mientras que la historiadora María Eugenia Horvitz, académica de nuestra Universidad, comentó los alcances de esta investigación.


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El Monumento Mujeres de la Memoria, en las cercanías del Metro Los Héroes fue uno de los sitios de memoria estudiados en este proyecto Fondecyt del área de la psicología social.







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Se realizó en FACSO una exposición de algunas de las principales conclusiones alcanzadas como una devolución a las organizaciones y agrupaciones de derechos humanos de la Región Metropolitana.








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En la oportunidad comentaron además la investigación, el Prof. Jesús Redondo, Director del Departamento de Psicología y la Profesora María Eugenia Horvitz, historiadora y académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de nuestra Universidad.









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Equipo de investigación del proyecto Fondecyt “Usos del espacio, identidades sociales y políticas del recuerdo: análisis psicosocial de lugares de memoria de los conflictos violentos de nuestro pasado reciente”








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Otro de los procesos que siguieron de cerca estas investigadoras, fue la construcción del memorial un lugar para la memoria de Paine que tardó 9 años donde los familiares y amigos de los campesinos detenidos desaparecidos hicieron la recostrucción de la historia de la persona a la cual se quería recordar; de sus gustos personales, de su familia, de su trabajo, de sus ideas políticas, para luego aprender la técnica de mosaico para plasmar la imagen de cómo querían recordarlos

Durante la segunda semana de diciembre se llevó a cabo la presentación de resultados de la investigación Fondecyt conducida por la Prof. Isabel Piper  entre marzo de 2007 y 2009. Algunos de los hallazgos del proyecto dedicado a la investigación de los sitios de memoria en la Región Metropolitana fueron presentados a las organizaciones de defensa y promoción de los derechos humanos, consultadas para el estudio. En la oportunidad se les entregó a los representantes de dichos colectivos un informe de más de 90 páginas y un CD con fotografías de los distintos memoriales, monolitos y ex casas de tortura; además de un catastro de los 239 lugares de memoria pesquisados en la fase de terreno realizada durante el año pasado.

La presentación fue encabezada por el Prof. Jesús Redondo, Director del Departamento de Psicología quien destacó el trabajo de las investigadoras, pues este revitaliza el vínculo entre el quehacer propio de una universidad pública con la realidad nacional. “Es un agrado para mí y para la universidad poner de manifiesto la relación que la universidad quiere tener con los movimientos sociales. Y recuperar de esa forma una tradición de años, de que la Universidad Pública realmente pueda estar en relación con esa realidad y que su docencia, investigación y extensión tenga que ver con el país y con las necesidades de las mayorías” sostuvo Redondo.

En ese sentido, según planteó el también académico de FACSO, una investigación de este corte es relevante tanto para la vida social como para el trabajo académico. “Con este proyecto la universidad ha podido colaborar con ustedes para recuperar la significación para los movimientos sociales vinculados con los derechos humanos, lo que resulta bastante importante el poderlo rescatar y el poderlo valorar no sólo desde el lugar de la vida cotidiana si no como algo importante y significativo para el quehacer universitario y para el trabajo de proyección de la historia y del país”.

Evidenciando la estrecha relación entre el trabajo de memoria y la apuesta por visibilizar los alcances actuales de los derechos humanos en plural, es que el académico de FACSO planteó: “si es  verdad lo que decimos sobre los derechos humanos, que son indivisibles, quizás este mismo planteamiento que tenemos con respecto al derecho a la vida y al pensamiento podamos trasladarlo a cómo abordar los otros derechos humanos, que muchas veces se les llama derechos sociales como son la educación, la salud, la vivienda, el trabajo, etc. ” sostuvo el Prof. Jesús Redondo en la ocasión.

Lugar concreto en el espacio público

Otra de las invitadas a esta actividad académica fue, la profesora María Eugenia Horvitz, académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades e integrante Programa Domeyko Sociedad y Equidad, que apoyó esta iniciativa. La historiadora destacó la importancia de reparar en los usos sociales de los lugares de memoria: “esa apropiación social que es activa, que es una actividad concreta de apropiación del espacio público, aunque ese espacio sea la casa de la “venda sexy” que todavía la tiene un particular. El lugar vive porque hay una actividad constante que ahí se está dando, pues la memoria es como un tejido vivo constante, siempre tiene que materializarse y son los lugares de memoria los espacios donde se materializan” planteó la académica de la Universidad de Chile.

Desde esta mirada, el que exista un lugar concreto que recuerde ciertos hechos que ocurrieron, permite generar un hito en la ciudad que desdibuja uno de los aspectos centrales que para ella tuvo la Dictadura. “Si algo caracterizó a la dictadura fue el ocultamiento de los lugares, ¿qué son los detenidos desaparecidos? Cuerpos que fueron ocultados, donde sus nombres y sus vidas fueron negadas permanentemente” sostuvo la Prof. María Eugenia Horvitz

El formato del mensaje

La actividad se realizó en el Auditorio de nuestra Facultad el pasado 9 de diciembre, el día anterior  a celebrarse el Día Mundial de los Derechos Humanos, y tuvo gran presencia y protagonismo de los y las representantes de las agrupaciones y colectivos que habían sido consultados por las especialistas. Esto, pues el foco de la investigación estaba puesto en la relación que existe entre los lugares y los movimientos y grupos que las usan para hacer memoria.  Gran parte del quehacer de los dos años de trabajo guardó relación con acercarse y trabajar con 26 organizaciones de Derechos Humanos de la Región Metropolitana, las cuales respondieron a través de un cuestionario sobre las relaciones que existen entre ellas y los lugares de memoria. Luego se profundizaría en los 7 lugares más recurrentemente nombrados y consignados como significativos.

En su intervención, la profesora de FACSO Isabel Piper, Doctora en Psicología Social, destacó la relevancia de las estrategias utilizadas para marcar un espacio y el rol central que tienen los elementos visibles como señaléticas, visitas guiadas, esculturas o fotos entre otros formatos: “recordar supone una voluntad política de conservar la historia  de ese lugar, de hacerla visible; es por eso que los distintos elementos que forman el lugar buscan materializar una determina versión sobre lo que pasó”, explicó.

En ese sentido, la investigadora comentó dos casos donde la apuesta por lo más literal o lo más simbólico provoca distintas reacciones y actitudes en aquellos segmentos de la población que no están directamente relacionados con la temática. Un ejemplo citado, que remite a una apuesta más conceptual, es el Monumento Mujeres de la Memoria ubicado en las cercanías del metro Los Héroes,  “una pared de vidrio azul verdoso dibujada con líneas verticales que son interrumpidas por cuadros transparentes. Los cuadros remiten a fotos de los detenidos desaparecidos y ejecutados que utilizaban los grupos de derechos humanos en las protestas en el espacio público. Los cuadros del memorial son transparentes y  no llevan cara, por lo que no hacen referencia a una persona si no a una posición social, que es a la vez víctima y luchadora. La única clave literal de interpretación es una placa que está muy oculta y que cuesta encontrarla y dice Monumento a las mujeres víctimas de la represión política, pero no hay ninguna referencia a la identidad política de las mujeres, a las condiciones en las que fueron perseguidas, ni al período histórico en que eso pasó” comentó Piper.

Así, “se produce una paradoja en la lucha de la visibilización de las mujeres y al mismo tiempo, una nueva invisibilización que se ve reflejaba por el emplazamiento del monumento, ubicado en un lugar de poco acceso, con escasa visibilidad y en un lugar inexistente en la vida cotidiana de la ciudad” comentó. 

Por otra parte, otros de los distorsionadores del mensaje hallado por una de las tesistas que trabajó sobre dicho lugar de memoria con estudiantes secundarios, tiene que ver con la dificultad de las nuevas generaciones de poder visibilizarlo como un memorial, pues lo vinculaban más a una obra de arte.  “Incluir elementos abstractos en el lugar es muy importante porque posibilita las apropiaciones, las interpretaciones, permitiendo que haya una variedad de usos por parte de personas de distintos tipo. Por otra parte hace que los y las actores se vean obligados a preguntarse activamente ¿Qué es ese lugar? ¿Qué mensaje busca transmitir?, hace pensar, provoca diálogos y  discusión promoviendo que las personas se acerquen, participen y si involucren con el espacio. Es muy bueno por el dinamismo que puede provocar, sin embargo cuando los elementos abstractos no van acompañados de las claves para contextualizar eso de lo que se presente hablar, entonces no alimenta ninguna interpretación o visión” planteó en la ocasión la Prof. Isabel Piper.

El modo opuesto es el que representa el Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político del Cementerio General que  exhibe los listados de nombres, con la fecha y la edad de detención, dividiendo por columnas las situaciones represivas de las que fueron víctimas. “La inscripciones visibles permiten a los visitantes situarse inmediatamente. Esta rapidez en la interpretación permite que se asuma que se está hablando de un pasado que es contado por las personas que construyeron el lugar, es decir, por otros, lo que hace que las personas tiendan un poco a distanciarse de aquello que está contando, pues es el pasado de estos otros que lo están contando y no es un pasado del cual se pueda participar fácilmente” sostuvo la psicóloga social.

Esta distancia tiende a desaparecer en el momento en que se mira atentamente los rastros dejados por aquellos que concurren al lugar a recordar u homenajear a sus cercanos. “Cuando se observan los rastros que dejan los usos cotidianos, las flores, las velas, las cartas, las fotos y estos rastros que no son huellas del pasado ni datos de ninguna otra época, si no que son elementos que muestran no a la persona que es recordada sino a quien está recordando”.

En este sentido, el equipo investigador plantea que en general se puede sostener que aquellos lugares que no se señalan de ninguna manera es difícil que puedan constituirse como lugares de memoria significativos, así como va a depender de la puesta en escena que se utilice la interpelación que se logre al conjunto de la sociedad chilena. “Nuestras observaciones no han llevado a pensar en la importancia de las formas en las cuales los lugares hablan, si es en extremo representativo literal, instala una única narración que hace más difícil la participación del visitante, alejando a quienes no están directamente involucrados con ese espacio, por ejemplo, los jóvenes. Si es en extremo abstracto no logra dar claves que permitan su comprensión” planteó Isabel Piper como una de las conclusiones central arrojadas del Estudio.

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