Departamento de Psicologia.
Estudio sobre bienestar/ malestar docente y condiciones de en trabajo profesores
Que los profesores están cansados y sobrepasados por las tareas es una realidad visible y observable en las escuelas de nuestro país. Sin embargo son pocas las investigaciones que ahondan en qué condiciones concretas del desempeño de su profesión favorecer el surgimiento de enfermedades y trastornos. Respondiendo a esa necesidad, el Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH) del Departamento de Psicología acaba de dar a la luz un completo estudio sobre la realidad de los profesores de educación media de Santiago.
Esta investigación de Opech investiga la realidad laboral de los profesores de educación media de la Provincia de Santiago
Uno de los resultados alarmantes es la gran cantidad de horas que los profesores pasan haciendo clases lo que les deja poco tiempo para otras labores docentes.
Según los resultados, lo que más ayuda al bienestar de los profesores es qué tanto sentido social y trascendente le dan al trabajo.
El Observatorio Chileno de Políticas Educativas (Opech) del Departamento de Psicología acaba de finalizar un estudio de carácter cuantitativo que recoge información de la realidad de los profesores de educación media de la Provincia de Santiago. La investigación fue encabezada por el profesor Rodrigo Cornejo y como co-investigadores participó la profesora Jenny Assael, el profesor Jesús Redondo, Marcela Quiñones y Karina Rojas. Además de ellos, esta investigación fue posible gracias al apoyo a un grupo de ayudantes de investigación y colaboradores.
El investigador Rodrigo Cornejo señala que la principal virtud de la investigación es que “recoge un problema real y concreto. Cualquier persona que trabaje en un colegio se da cuenta que hay un malestar de los profesores, hay un sentirse mal, hay un gran número de licencias, mucha queja, muchas enfermedades”. Haciéndose cargo de esa observación, la Opech realizó esta investigación que responde a una línea de trabajo que han venido desarrollando hace unos 10 años en conjunto con el Equipo de Psicología Educativa (EPE), en donde investigan, reflexionan e intervienen en colegios sobre estos asuntos.
El estudio está financiado por el Fondo de Investigación y Desarrollo en Educación (Fonide) del Ministerio de Educación y busca dar algunas luces que expliquen el significativo aumento de los problemas de salud mental y malestar en la profesión docente.
Las preguntas centrales que animan a esta investigación son: ¿Cuál es el perfil de bienestar/malestar docente de las profesoras y profesores de enseñanza media de Santiago? ¿Cómo son las condiciones materiales y psicosociales de trabajo de los profesores de Santiago? ¿Cuál es la relación existente entre el bienestar/malestar de los docentes, sus condiciones de trabajo y las estrategias individuales de afrontamiento por ellos utilizada?
Como se señala en el informe de la investigación, los estudios sobre trabajo, salud y bienestar en profesores son escasos, fragmentados y más bien recientes. Además, los pocos que han abordado la temática en nuestro país trabajan con pocas variables. Al respecto, el profesor Rodrigo Cornejo, investigador principal del proyecto comenta “nosotros nos hicimos cargo de la discusión que hay actualmente de los estudios cuantitativos en que una de las grandes críticas que se les hace es que usan pocas variables. Por eso estamos recogiendo información de varios campos: edad, género, información previa. Información del colegio, índice de vulnerabilidad, dependencia administrativa, modalidad. Condiciones materiales de los profesores como su sueldo o la carga horaria; de cómo se organiza el trabajo, cuánta autonomía tienen, etc. Las variables no fueron escogidas al azar, se construyen teóricamente y prácticamente” sostiene el investigador.
En este estudio se establecieron un conjunto de indicadores con los cuales se construyó un cuestionario que fue aplicado a 822 docentes pertenecientes a 45 colegios de la región metropolitana, entre ellos establecimientos educacionales científico – humanista, técnico/profesionales y aquellos que tienen ambas modalidades, respetando la proporcionalidad que tienen en la realidad. Dentro de esto, la muestra consideró liceos municipales y particulares subvencionados.
De los 1005 profesores que realizan clases de educación media en Santiago, 822 fueron encuestados en una modalidad llamada cuestionario de autoreporte, en la cual el propio entrevistado completa un cuestionario cerrado en una única ocasión que citan los investigadores. Este estudio incluye 5 tipos distinto de variables: algunas que tienen que ver con identificación del docente y del establecimiento educacional; otras asociadas al Malestar/Bienestar docente; variables asociadas a las condiciones materiales de trabajo; Variables asociadas a las condiciones psicosociales de trabajo y variables asociadas a las estrategias individuales de los profesores y profesoras para afrontar las fuentes de estrés.
Como forma de contraste de la información recogida, se realizó una visita, durante el mes de octubre, a una sub muestra de 20 establecimientos, en los cuales se aplicó una lista de chequeo sobre condiciones de trabajo realizadas por evaluadores especialmente capacitados. El objetivo de esta lista de chequeo, fue contar con un instrumento que les permitiera hacer frente al sesgo por métodos únicos de recopilación de información.
Una fotografía al sentir actual de los profesores
Como muestra de los aspectos abordados en esta investigación se describirán algunos resultados ligados variables que inciden en el bienestar docente o en su malestar. Con esta información se puede evidenciar el grado que presentan los profesores del síndrome burnout. Este concepto es un patrón psicológico de respuesta, presente en los profesionales que trabajan en relaciones de ayuda hacia otras personas. Corresponde a una vivencia subjetiva de malestar que está directamente relacionado con los factores laborales y organizacionales.
Los indicadores de los distintos niveles de burnout fueron aplicados a la muestra y los resultados constituyen una parte del desarrollo de esta investigación. Entre ellos, el agotamiento emocional es la falta de energía o fatiga psicológica. Los resultados del estudio arrojaron que un 26.6% de los docentes de la muestra presenta niveles altos de agotamiento emocional y un 48,9% tiene un nivel medio. Según los investigadores estos resultados son preocupantes, pues se trata de docentes que tienen la sensación de que han agotado sus recursos emocionales y físicos. Resulta preocupante además para los expertos por el rol que juega el profesor para crear un clima emocional que facilite el aprendizaje de los estudiantes.
Haciendo una comparación entre los géneros, un porcentaje significativamente mayor de mujeres (30.3%) presenta niveles altos de agotamiento emocional, en comparación con los docentes hombres que presentan de manera alta esta variable en un 22.3%.
Otra indicador incluido es la distancia emocional, que es un intento que realiza el trabajador por poner distancia entre él y los que reciben sus servicios, por medio de ignorar las cualidades y características que hacen a las personas únicas. La distancia emocional es una respuesta psicológica frente a las presiones del trabajo que puede operar como mecanismo defensivo y de “auto cuidado” de la salud personal, pues la persona inconscientemente pretende evitar el sobre involucramiento y la frustración e impotencia por las condiciones adversas del trabajo.
En los resultados se aprecia que un 20.1% de los docentes de la muestra presenta niveles altos de distancia emocional y un 61,7% un nivel medio. Al analizar los resultados en este indicador según el tipo de administración educativa del establecimiento, modalidad de enseñanza, sexo y tramo etario de los docentes, se constata que sólo existen diferencias significativas al hacer el análisis comparativo por sexo. Así, un porcentaje significativamente mayor de docentes varones presenta niveles altos de distanciamiento emocional, en comparación con las profesoras mujeres (23.9% versus 16.9%). Interpretando estas cifras, los investigadores sostienen en el informe que frente a las dificultades del trabajo, las mujeres tienden a dar la respuesta psicológica de agotamiento emocional y los hombres a distanciarse emocionalmente de sus estudiantes.
Un tercer indicador del bienestar o malestar de los profesores de educación media de Santiago, fue la sensación de falta de logro o realización, es decir sentimientos de incompetencia e inadecuación en el trabajo.
Al analizar los resultados por niveles, se aprecia que un 28.6% de los docentes de la muestra presenta altos niveles de sensación de falta de logro. Se trata de docentes con sentimientos de imposibilidad de enfrentar adecuadamente aspectos fundamentales en el trabajo como docente, particularmente aquellos que tienen que ver con la relación con los estudiantes. En el informe del estudio de la Opech se plantea que múltiples investigaciones relacionan la sensación de falta de logro docente con la falta de recursos y condiciones mínimas para la labor docente. “Desde el punto de vista del trabajo de aula y el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes es fácil anticipar que docentes que presentan estos sentimientos de incompetencia tendrán serias dificultades para promover un clima de aula adecuado y generar altas expectativas hacia sus estudiantes” sostienen.
Al analizar los resultados en este indicador según tipo de administración educativa del establecimiento, modalidad de enseñanza, sexo y tramo etáreo de los docentes, se constata que solo existen diferencias significativas al hacer el análisis comparativo por tramo etáreo de los docentes. Un 32,5 % de los docentes de entre 30 y 39 años y un 32.6% de los profesores y profesoras que tienen entre 50 y 59 años presentan niveles altos de sensación de falta de logro. Así, los mayores niveles de frustración se dan en la etapa media de la carrea profesional salvo en el tramo que va entre los 40 y los 49 años de edad, etapa en la que los niveles de sensación de falta de logro no son significativamente mayores al del resto de la muestra.
A pesar de que cuando se habla de estos temas, lo primero que se piensa como enfermedad recurrente es la depresión, sólo un 6% de los profesores de la muestra presenta síntomas generales de ansiedad o depresión que implican síntomas generales relativos a un estado de alerta agudizado, sensación de incertidumbre, vivencia subjetiva de displacer, desvaloración personal y dificultad para llevar adelante las actividades cotidianas. La presencia de estos síntomas no constituye diagnóstico psiquiátrico, pero según el estudio ese porcentaje de los docentes investigados presenta síntomas extremos relativos a un estado de alerta.
Los resultados del índice de satisfacción laboral o vocacional señalan que los docentes que tienen entre 40 y 59 años de edad presentan los mayores niveles de satisfacción laboral, en comparación con los otros grupos etáreos. Por otra parte, los docentes de liceos municipalizados presentan niveles significativamente mayores de satisfacción vocacional en comparación con sus colegas del sector Particular Subvencionado.
En cuanto a las enfermedades que los profesores reportaron que se les había diagnosticado durante los últimos dos años, las más recurrentes son: bronquitis o resfríos frecuentes (32%), Colón irritable (21%); disfonía (18%), tendinitis (16%). Para los investigadores son preocupantes los elevados niveles de disfonía y tendinitis presentados por los docentes, pues se trata de sus dos principales recursos personales en el trabajo: la voz y la posibilidad de escribir. A su vez, las mujeres presentan niveles significativamente mayores de enfermedad que los docentes varones. Además se comprobó que los niveles de enfermedad aumentan en directa relación con los tramos de edad, por lo tanto hay un deterioro progresivo de la salud de los docentes.
Los aspectos anteriormente descritos fueron una muestra del nivel de detalle que llegó esta investigación para caracterizar el bienestar/malestar docente. Estos datos permiten obtener un retrato de qué es lo que más padecen los profesores. Sin embargo esta investigación también levantó información sobre las condiciones psicosociales de los profesores y las condiciones materiales. “No es solamente hacer un listado de males de los profesores si no ver cómo se asociaban a cómo se trabaja” señala Cornejo.
Algunos resultados alarmantes
El investigador Rodrigo Cornejo sostiene que uno de los resultados alarmantes para la práctica pedagógica es que un tercio de los profesores se encuentran con un agotamiento emocional muy fuerte “alguien que está fundido emocionalmente, agotado, sobrepasado, es una persona que difícilmente va a creer en los estudiantes, los va a motivar o a generar climas de aprendizaje adecuados” sostiene el investigador.
Otro aspecto que han comentado en las reuniones de análisis de resultados de la Opech guarda relación con la sobrecarga laboral de los profesores por exceso de horas en la sala de clases y por gran cantidad de horas trabajadas en la semana, tanto en el colegio como en su casa, lo va consumiendo paulatinamente el tiempo libre.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomienda como máximo, que los profesores estén un 50% de su jornada en clases para tener tiempo suficiente para realizar las otras tareas docentes. En Chile, la ley exige como máximo que un 75% de las horas del contrato de un profesor se destine a clases. Sin embargo los resultados del estudio de la OPECH muestran que el promedio de horas destinadas a clases para los profesores de educación media de Santiago, es de un 86%. Al respecto Cornejo sostiene: “a qué hora conocen a sus estudiantes o apoderados, a qué hora hacen trabajo en equipo, se mezclan con la comunidad, leen, corrigen pruebas o investigan”.
El investigador destaca otro resultado alarmante que tiene que ver con la sobredemanda de los profesores, pues aparte de las horas en que están en el colegio o liceo, pasan en promedio de 11 horas más trabajando en sus casas, lo que significa un tercio de la jornada promedio de la muestra. En este sentido, Cornejo señala que “además ese no es cualquier trabajo, porque es un trabajo que es muy intenso, cuando un profesor está corrigiendo las pruebas se está preocupando de sus estudiantes, no es algo que se haga de algo mecánico” sostiene el académico.
Otra correlación encontrada es que aquellos profesores que construyen un sentido del trabajo, son los que menos se enferman, por ello Cornejo comenta”a nivel de política pública, si se quiere que los profesores se enfermen menos, habría que bajar la sobreexplotación y entregar condiciones para que ellos construyan sentido sobre el trabajo. Deberían tener más tiempo, porque así tendrían espacio para hacer trabajo en equipo y crear cosas colaborativamente y con el otro colega encontrarle un sentido al trabajo”.
Los investigadores del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (Opech) están comenzando a trabajar colectivamente esta información recopilada, para generar material de difusión que permita ayudar a otros investigadores del tema salud docente. También pretenden un trabajo de socialización de la información, en formatos como boletines, talleres, entre otros, que lleguen a los profesionales que están viviendo esta realidad y aquellos que trabajan en directa relación como los sostenedores de los colegios, los directores y los apoderados.
Comunicaciones FACSO
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