Ciclo de entrevistas a Profesores Eméritos de FACSO
Prof. Emérita Ximena Bunster: “La antropología cultural te da la oportunidad de evolucionar”
Ximena Bunster fue una de las profesoras más jóvenes de la Universidad de Chile en la década de los cincuenta y la primera latinoamericana en ganar la beca Fullbright para Magíster y Doctorado en la Universidad de Columbia. Su tesis doctoral sobre el mundo mapuche fue guiada por la reconocida antropóloga norteamericana Margaret Mead. Trabajó en temas de Antropología urbana; DDHH, mientras ejerció en el exilio la docencia; y en Antropología y Educación a su vuelta a Chile, para culminar con estudios sobre la vejez. Esta destacada Académica de la Universidad de Chile y Profesora Emérita de FACSO, plantea que la Antropología Cultural le ha permitido dedicarse a un ámbito distinto en cada etapa de su vida, lo que le ha permitido “no quedarse pegada”.
La Prof. Ximena Bunster, antropóloga, es una de las Profesoras Eméritas que obtuvo dicho reconocimiento en septiembre del año pasado.
Ella fue de las primeras latinoamericanas en obtener la beca Fullbright para cursar estudios de Magíster y Doctorado en la Universidad de Columbia
Por 15 años, mientras estaba en el exilio, dio clases en distintas universidades de Estados Unidos. Esta fotografía es de cuando dictó un curso en Harvard.
Para su tesis doctoral sobre los cambios en el mundo mapuche se fue a vivir dos años con una comunidad de la Provincia de Cautín. El trabajo sobre las mujeres mapuches lo siguió profundizando en el curso de su trayectoria profesional.
Por 15 años, mientras estaba en el exilio, dio clases en distintas universidades de Estados Unidos. Esta fotografía es de cuando dictó un curso en Harvard.
La Antropóloga Ximena Bunster, actual profesora emérita de nuestra Facultad, se dedicó a distintos ámbitos del estudio de la cultura, según los caminos que ella misma recorría en su historia de vida. Titulada de Profesora de la Universidad de Chile en 1954, no tardó en darse cuenta que no quería pasar su vida dando clases de un idioma. Inquieta, como ella misma se reconoce, comenzó las averiguaciones para utilizar su segundo idioma como una oportunidad para estudiar antropología en Estados Unidos, pues en Chile aún no se impartía como licenciatura. Bunster fue la primera becada por la Comisión Fullbright para realizar sus estudios de Magíster y luego de Doctorado en la Universidad de Columbia en Nueva York. Su tesis de posgrado fue dirigida por la reconocida antropóloga Margaret Mead, quien marcó la carrera de esta antropóloga chilena, constituyéndose además en una buena consejera en varios puntos de giro en su vida.
“Como la antropología estudia la cultura, te permite ir adecuando tu currículo con problemas contingentes, por lo que no te quedas pegada. Partí con mi tesis doctoral que tiene que ver con la mujer mapuche, cuando se abrió el campo de la antropología de la mujer y yo estaba en Estados Unidos, me incorporé a eso. Eso es lo fantástico (…) la antropología cultural te da esa oportunidad” comenta la Prof. Bunster, hoy retirada de la docencia y avocada a sistematizar algunos de sus apuntes de campo de los primeros años de ejercicio profesional.
Margaret Mead marcó su forma de enfrentar la disciplina y le dio valor para abrirse camino en las distintas áreas. “Ella tuvo un tremendo impacto sobre mí porque además de ser estupenda profesora, te contagiaba sobre lo que era la antropología” recuerda Bunster con apreció a su maestra, rescatando de ella también el hecho que “abrió la antropología a los problemas contingentes, no se quedó ahí con las sociedad simples, también exploró la antropología urbana y otras áreas”.
La antropología en Chile y nuestra Universidad
Fue a mediados de la década del cincuenta, cuando a la Prof. Bunster, estando ya titulada de profesora de Estado de nuestra casa de estudios y siendo una de las docentes más jóvenes de la Universidad de Chile, se le encomienda que haga clases de literatura y fonética inglesa en la filial en Valparaíso de la Universidad de Chile. Allí permaneció un tiempo, pero luego sus inquietudes se ampliaron a otras áreas de las ciencias sociales, intereses que no podían tener una continuidad de educación formal en nuestro país, pues el Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad de Chile no impartía aún docencia de pregrado. “Habían profesores de Historia que se habían dedicado a la arqueología, que empezaron a leer y a interesarse; pero la antropología cultural no la había desarrollado nadie” comenta la Prof. Bunster.
El Centro de Estudio Antropológicos al que hace referencia la profesora fue creado en 1954 bajo la Rectoría del profesor Juan Gómez Millas, pero no sería hasta 1971 cuando se impartiera la docencia y hasta 1977 cuando existiera formalmente el grado de licenciatura de antropología. El título profesional de antropólogo solo sería una realidad recién en 1982.
Así, ante la inexistencia de la carrera de antropología en Chile, la Prof. Bunster decidió postular una beca que le permitió estudiar un P.H.D. en Antropología y Educación en la Universidad de Columbia, especialización que terminó en 1958, obteniendo un segundo beneficio para proyectar sus estudios en el programa de Doctorado. En ese intertanto luego del Magíster y antes de doctorarse volvió a Chile y se reintegró a nuestra Universidad, convirtiéndose en Profesora de Jornada Completa, llegando incluso a dirigir al Centro de Estudios Arqueológicos el año 1961 y 1962 cuando éste se ubicada en calle Ejército.
De esa época recuerda a Gonzalo Figueroa García Huidobro, arqueólogo contemporáneo a Bunster que se dedicó al trabajo en isla de Pascua. Según recuerda la Prof. Bunster todos los demás investigadores del Centro eran mayores que ella y es esa relación intergeneracional, como la que ella tendría después con sus jóvenes estudiantes, una interesante instancia formativa digna de rescatar al hacer un recuento de su vida profesional “uno crece mucho con esas relaciones intergeneracionales al interior de la universidad” plantea.
Luego sería ella la que estimularía a los jóvenes antropólogos que se incorporaron al naciente Departamento de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Chile creado en 1970 y que a partir de 1971 recibiría estudiantes. “Cuando volví antes de doctorarme y después recién doctorada fueron mis mejores años enseñando en la Universidad de Chile, porque venía recién de formarme y llegué con mucho entusiasmo. Para los terrenos, como yo no podía mandar a mis estudiantes a vivir con los mapuches o a isla de pascua, se me ocurrió investigar las animitas del cementerio y que hiciéramos antropología urbana. Uno tenía que adaptar lo que había aprendido a la realidad nacional. Los alumnos no eran tanto menores que yo, por lo que fue un período muy fructífero y entretenido” recuerda la profesora emérita de FACSO.
Entender los cambios del mundo mapuche desde dentro
Uno de los primeros campos profesionales donde se desempeñó la Prof. Bunster fue el mundo mapuche, sobre el cual estudió los cambios y las adaptaciones que en esos años se estaban experimentando. Así, desde 1961 a 1963 se trasladó a vivir con las comunidades de la provincia de Cautín para realizar el trabajo de campo de su tesis doctoral con el patrocinio de nuestra Universidad, de la cual era profesora de planta. “Estudié la relación entre las instituciones mapuches y las instituciones nacionales, para demostrar cuán culturizados estaban ellos hacia la cultura chilena. En el fondo, hacían muchas cosas que eran dobles, por ejemplo se casaban según la religión mapuche y después pasaban un cura o una monja y se casaban también por la religión católica. Se casaban con el cuento del robo de la novia, pero se aseguraban y se casaban por el civil, había una duplicidad en ellos” comenta la antropóloga sobre sus observaciones de la segunda mitad de la década de los sesenta.
Manuscritos de lo observado en aquella época es lo que está ordenando actualmente para publicar si es posible este año dado la contingencia del tema. Al estudio de la realidad mapuche se avocó entre 1969 y 1973, investigando además los impactos de la reforma agraria en este pueblo originario y fue producto de quehacer investigativo que fue invitada por la Universidad de Oxford a dar clases donde estuvo entre enero y agosto de 1973. Siendo una joven investigadora no sabía cómo enfrentar este nuevo desafío y fueron los concejos entregados por Margaret Mead cuando estaba de paso en Nueva York rumbo a Inglaterra los que la aclararían de cómo comportarse en el viejo continente. De ese semestre en Inglaterra guardo muy buenos recuerdos, pues sería además el semestre anterior al Golpe de Estado en Chile.
Luego al salir al exilio a Estados Unidos y ampliar su trabajo al tema de género y de derechos humanos, lo haría también conectándolo con este primer interés los mapuches. De este modo, investigaría sobre la violación a los derechos humanos de las mujeres mapuches por parte del régimen militar.
Docencias a lo largo y ancho de Estados Unidos
Al salir al exilio el mismo 1973, La Prof. Ximena Bunster se radicó en Estados Unidos partiendo por dar clases en la Universidad de Nueva York nuevamente gracias a la gestión y apoyo de la Prof. Mead. A los 40 años comenzó a dar clases en otro país, desplazándose sola de un estado a otro dando clases de distintas materias por más de 18 años. “Eso me obligó a estar al día y a estudiar mucho porque siempre que entraba a un nuevo puesto, tenía que competir con 90 personas. Sin duda lo que me ayudó fue el Doctorado y la experiencia que ya había tenido enseñando” recuerda Bunster.
“Lo pasé muy bien, pero también fue muy duro” sostiene, teniendo muchas veces que levantarse muy temprano para dar clases sobre las materias más diversas por lo que debía documentarse para estar en condiciones de impartirla; así desarrolló una línea en el trabajo de género, pero también debió explorar la antropología médica o económica para tener con qué mantenerse y responder a las oportunidades que iba teniendo.
En esa etapa de su vida aprendió de la antropología urbana siendo ayudante de Oscar Lewis quien se hizo un nombre en lo que se llamó la antropología de la pobreza con su libro “5 familias”. También con fondos del Instituto Smithsonian haría una investigación con sus colegas norteamericanos sobre la mujer trabajadora en América Latina.
Antropología para cada etapa de la vida
Los últimos 10 años de su vida laboral activa se dedicó al estudio de la Vejez desde el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile. Reingresó postulando a un aviso de vacante publicado en el diario y desarrolló ese campo de estudio al interior de FACSO, creando un Curso de especialización en Gerontología Social, programa que impartía la Escuela de Posgrado de nuestra Facultad con la colaboración del Programa Interdisciplinario de Estudios Gerontológicos del Centro de Bioética de la Universidad de Chile.
Además en el año 2004 ganó un proyecto Anillos, en la primera vez que el fondo concursable de Conicyt se abría a las Ciencias Sociales, con el proyecto “Observatorio social del envejecimiento y la vejez en Chile: hacia una sociedad para todas las edades”.
Dar y recibir
En 1992 fue distinguida con el Premio Amanda Labarca, el más alto galardón que entrega nuestra Universidad a las académicas mujeres. En septiembre de 2008, esta mujer que le ha tocado varias veces ser la primera en hacer algo, recibió el reconocimiento de Profesora Emérita, junto a otras 4 profesoras. En la ceremonia el Decano de FACSO explicó a la audiencia que el reconocimiento de profesora emérita “sólo se concede a los académicos de la más alta jerarquía que hayan cesado en sus funciones y que sean dignos de este reconocimiento por sus meritos y contribuciones al saber superior”.
Mirando hacia atrás la antropóloga recuerda que su vínculo con la Universidad de Chile tiene directa relación con lo que sus propios padres le transmitieron de devolver a la sociedad todo los privilegios que uno había gozado “vengo de una familia de educadores y todos somos profesionales, mi padre, fue autor de “El niño Chileno” que se usó por treinta años para educar, fue además profesor de la Universidad, periodista y abogado (César Bunster). Mi mamá fue Profesora de Historia y Geografía, la primera subsecretaria de educación en Chile y también ella pensaba igual. Era como una vocación nuestra” plantea hoy Ximena Bunster.
La antropóloga recuerda además “él era laico y a sus 7 hijos nos enseñó que uno siempre debía dedicarse a instituciones laicas y devolver ese favor que le habían hecho a uno; uno tenía la obligación de retribuir”
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María José Martínez P. / Carolina Quiroga Bachur
Comunicaciones FACSO
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