Integración y Diferenciación
La teoría de los medios simbólicamente generalizados como programa progresivo de investigación
Daniel Chernilo Steiner (dchernil@uahurtado.cl) Sociólogo. Profesor Adjunto Departamento de Sociología. Universidad de Chile. Profesor Sociología, Universidad Alberto Hurtado.
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Introducción

"La teoría social reciente trabaja con tres tipos de conceptos diferentes, pero compatibles: 1) una teoría de la formación de sistemas y de la diferenciación de sistemas; 2) una teoría de la evolución, y 3) una teoría, tentativa hasta ahora, de los medios de comunicación simbólicamente generalizados. Los objetos de estas teorías deben ser vistos como interdependientes en el nivel societal de la formación de sistemas, en el sentido de que la evolución social conduce a sistemas sociales mayores, más complejos y más fuertemente diferenciados" (Luhmann 1995:5).

"Los grandes logros científicos son programas de investigación que pueden ser evaluados en términos de transformaciones progresivas y regresivas de un problema (...) la unidad básica para la evaluación no debe ser una teoría aislada o una conjunción de teorías, sino un programa de investigación, con un 'centro firme' convencionalmente aceptado (y por tanto 'irrefutable por decisión provisional') y con una 'heurística positiva' que define los problemas, esboza la construcción un cinturón de hipóinvestigación auxiliares, prevé anomalías (...) de este modo la metodología de los programas de investigación puede explicar la gran autonomía de la ciencia teórica, lo que es imposible para las ingenuas e inconexas secuencias de conjeturas y refutaciones" (Lakatos 1983: 144)

A partir de las reflexiones que Durkheim lleva a cabo en La División del Trabajo Social, podemos entender que un intento por desarrollar un concepto de sociedad es una tarea abordable a partir de la indagación sobre sus formas de integración. Siguiendo sus planteamientos, referirse sociológicamente a la integración es intentar conocer cómo una sociedad se reproduce a sí misma, a través de qué elementos se mantiene como una unidad, mediante qué dinámicas se llevan a cabo tales procesos, cuáles son los principales problemas o desafíos que debe afrontar. Un concepto técnico de sociedad aparece justamente en la segunda mitad del siglo XIX, para señalar las características distintivas del espacio social en que la integración social debe producirse.

En la medida en que ya no puede venir totalmente garantizada ni por la tradición, que se desmorona rápidamente, ni por la religión, que pierde buena parte de su carácter vinculante (Dubet 1996:7), la producción de solidaridad social, en tanto creencias y valores compartidos por el conjunto social, se constituye en un desafío de carácter estructural para las sociedades modernas. Es a partir de ese período, cuando las consecuencias negativas de los procesos de industrialización ya se manifiestan con fuerza, que los recientes estados - nación surgidos en Europa comienzan a implementar políticas para hacer frente al desafío de producir alguna clase de integración social entre los miembros de esos estados, con miras a convertirlos en 'ciudadanos modernos'. La utilización de símbolos patrios (himnos y banderas nacionales), la invención de relatos con carácter de mito fundacional (historias y héroes patrios), el reclutamiento militar obligatorio y, muy fundamentalmente, la imposición de un idioma nacional a través de las escuelas primarias, serán las principales instancias con las que se intentará hacer frente al problema de la producción de solidaridad social.

Las medidas que esos estados intentarán implementar estarán, desde sus inicios, inscritas en una tensión que si bien puede haber cambiado de forma desde ese momento, resulta hoy sumamente actual. Por una parte, se pretenden enarbolar principios universales sustentados en el ideario que provee la revolución francesa, donde lo que se defiende son valores relativos a la dignidad de la especie humana en general. Por otra, se usan valores particularistas ligados a credos y etnias específicas, donde se reivindica el uso político de supuestas diferencias históricas y culturales entre grupos, con fines nacionalistas. Se trata en ambos casos, es necesario enfatizarlo, de proyectos políticos que intentarán producir formas nuevas de solidaridad social (1). Más allá de las consecuencias políticas y sociales de estas medidas, lo que nos interesa poner de manifiesto es la importancia y especificidad de la preocupación por la integración social desde los inicios de la modernidad.

En ese contexto podemos entender en qué sentido el problema de la integración, tal y como se lo planteó Durkheim, tiene además de una dimensión sociológica y otra conceptual, un fuerte componente moral. Su preocupación por la división del trabajo se dirige hacia sus consecuencias, que se manifiestan como un cambio en las formas de solidaridad social vigentes en la sociedad, a través de la constatación del ocaso de la antigua y la debilidad de las nuevas formas que están en desarrollo. Más exactamente, la pregunta que Durkheim se hace es: en qué medida la solidaridad que produce la división del trabajo contribuye a la integración general de la sociedad (Durkheim 1993: 73).

El problema que el sociólogo francés tiene entre manos presenta una dificultad que nos resulta conocida. Por un lado, se concibe la división del trabajo como una fuente de civilización que indica evolución social, pero a la vez se deben encarar las disfuncionalidades que trae consigo en el plano de la solidaridad social. En síninvestigación, se trata de hacer frente a una tensión entre diferenciación, en tanto concepto más general que el de división del trabajo (2) y la formación de nuevas formas de solidaridad social que permitan resolver los urgentes problemas de integración de la sociedad.

En La Estructura de la Acción Social, Talcott Parsons señalaba que la tradición de pensamiento ocupada del problema de la integración de la sociedad debe remontarse a T. Hobbes, cuyo mérito fue justamente haber planteado la pregunta de cómo es posible el orden social. Según Parsons, la solución hobbesiana es un tipo 'casi puro de explicación utilitarista del orden social', donde los hombres establecerían, mediante un contrato social, un compromiso para controlar sus pasiones y evitar así un estado de guerra permanente de todos contra todos. El garante de velar por el cumplimiento de ese compromiso sería una 'autoridad soberana', cuya función será cautelar el orden y la seguridad (Parsons T1 1968:137). La sociología, continúa Parsons, debe hacerse cargo de buscar nuevas respuestas a esa interrogante, en tanto la solución de Hobbes —y el conjunto del sistema utilitarista del que es exponente— ha mostrado sus insuficiencias.

Con ese objetivo, Parsons encuentra en la obra del propio Durkheim pistas para plantear en un nuevo sentido el problema. En su discusión de la obra del sociólogo francés Parsons señala, primero en La Estructura... y fundamentalmente en un ensayo de fines de la década del cincuenta (3), que para intentar resolver el problema de la integración social es necesario considerar no sólo su dimensión política o institucional, como lo proponía Hobbes, sino incorporar también elementos normativos. Para Parsons, la versión sociológica de la pregunta por la integración social refiere, más allá de sus connotaciones ideológicas, a la comprensión de los patrones de interpretación, creencias y sentimientos comunes —es decir, la noción durkheimniana de conciencia colectiva (Durkheim 1993:89) — que, en un contexto de grandes y veloces transformaciones sociales, dan sentido colectivo al cambio social en curso.

Como hemos visto, el planteamiento moderno del problema de la integración tiene a su base el diagnóstico de la creciente diferenciación social de los últimos dos siglos y medio. En su especificidad, la hipóinvestigación de la existencia de una 'diferenciación de la sociedad' puede ser entendida como la indagación sobre el decurso histórico a través del cual una sociedad incrementa sus niveles de complejidad, lo que tendría como resultado que los distintos ámbitos de la vida social se hacen cada vez más autónomos, pudiendo llegar a ser en algunos casos hasta contradictorios (4). La concepción ilustrada que informa este discurso sociológico ha entendido que ese proceso histórico debe concebirse como progreso o, sencillamente, como evolución social (5). En ese contexto, el problema de la integración de la sociedad asume una nueva dimensión, pues además de la preocupación por la solidaridad, en tanto creencias y valores compartidos, cobra relevancia la pregunta de sí es posible compatibilizar las dinámicas autónomas con que se regirían los distintos ámbitos de la vida social. Parsons concluye que si bien la reflexión sobre la integración social debe considerar los desarrollos teóricos de Durkheim, tanto las actuales condiciones de diferenciación de la sociedad, como la evolución disciplinar de la sociología hacen insuficientes sus planteamientos.

Hoy en día, si bien los problemas sociales más urgentes de nuestras sociedades son distintos que los que intentaban explicar Durkheim o el propio Parsons, seguimos intentando comprender las tensiones que vinculan integración y diferenciación. En América Latina, los diagnósticos referidos tanto a las consecuencias de procesos cada vez más acelerados diferenciación y complejización social, como a la constatación de las nuevas dimensiones de problemas de anomia y exclusión de grandes sectores de la población, son una característica recurrente al momento de presentar las 'coordenadas generales' del proceso histórico en que se insertan los resultados de las más variadas investigaciones. Se habla así de la existencia de un 'código autónomo de la política'; de las múltiples 'lógicas o lenguajes' de la vida social; o se hace un uso laxo de la idea de 'sistema' como análoga a la de 'mercado autorregulado'. La sensación que queda en la mayoría de los casos —ciertamente no en todos— es que el uso de conceptos de alcance general como los de integración y diferenciación esta más bien desprovisto de un real sentido teórico y responden más bien al 'buen gusto' disciplinar del momento. (6)

A través de su lectura crítica de la tradición sociológica, pensamos que ha sido justamente Parsons quien ha sentado las bases para la reflexión actual sobre la relación entre el problema de la integración social y de la evolución. Ello pues dentro de su marco teórico de referencia, el autor plantea que en las sociedades modernas altamente diferenciadas, se institucionalizan recursos relativos a los procesos de intercambio, es decir, formas a través de las cuales las unidades diferenciadas de la sociedad pueden relacionarse entre sí y con las que se pretende hacer frente a los problemas de integración. Tales recursos son desarrollados por Parsons mediante una teoría de los medios de intercambio simbólicamente generalizados.

Los medios simbólicamente generalizados fueron concebidos por Parsons como una estrategia para resolver, en el plano analítico del paradigma de las cuatro funciones, el problema de estudiar las dinámicas de intercambio entre los cuatro subsistemas del sistema social: la economía, la política, la comunidad societal y el sistema fiduciario. Una teoría de la diferenciación funcional del sistema social, tal y como Parsons la concibe, debe en ese contexto hacerse cargo de tres grandes problemas:

  1. cómo se resolverá el problema de la producción de solidaridad social al interior del subsistema dedicado especialmente a ello;
  2. a través de qué principios se regirán las operaciones autónomas de cada uno de los subsistemas diferenciados, y;
  3. cómo se producirán los intercambios que son necesarios entre esos subsistemas. En este caso, es importante que los subsistemas puedan, en la realización de los intercambios, mantener siempre su identidad, es decir, operen autónomamente y cumplan así adecuadamente su función específica.

La investigación conjunta de los tres tópicos mencionados: diferenciación, integración y medios, ha sobrepasado con creces el marco de referencia parsoniano en el que originalmente fue formulado, constituyéndose en un foco de investigación al que convergen distintos proyectos teóricos. La cita de Luhmann que sirve de inicio a esta introducción postula que sólo el desarrollo y la investigación en conjunto de estos tres niveles distintos, pero ciertamente relacionados, componen lo que podría denominarse una teoría sociológica de la sociedad. Si bien una reflexión sistemática de esa envergadura sobrepasa con creces las posibilidades de este trabajo, esperamos mostrar que la teoría de los medios es un área de trabajo que, además de su interés intrínseco, puede entregar pistas sobre las que reelaborar hipóinvestigación sociológicas sobre la condición actual y las consecuencias de las transformaciones en que se encuentran nuestras sociedades.

Usando la terminología del matemático y filósofo húngaro Imre Lakatos, pensamos que resulta muy interesante acercarse al estudio de la teoría de los medios simbólicamente generalizados entendiéndola como uno de los programas de investigación progresivos de la teoría sociológica contemporánea. En el marco del debate de la filosofía de la ciencia de las décadas del sesenta y setenta, en la que discutió con autores tan conocidos como K. Popper, T. Kuhn y P. Feyerabend, Lakatos concibe un programa de investigación como un conjunto de teorías que agrupan el trabajo de los científicos durante un período de tiempo prolongado. La historia y el desarrollo de la ciencia se estructurarían entonces a través de una pluralidad de programas de investigación que compiten entre sí, con miras a ampliar el campo empírico sobre el que el programa puede utilizarse. La determinación del carácter progresivo de un programa de investigación es un problema que sólo puede resolverse históricamente, en la medida que es su 'reconstrucción racional' la que puede mostrar si efectivamente en el transcurso del tiempo ha aumentado el conocimiento sobre el campo de problemas de interés (Lakatos 1983, caps. 1 y 2).

La teoría de los medios se esboza por primera vez a mediados de la década del cincuenta, en el trabajo conjunto de Parsons y Smelser "Economy & Society". El propio Parsons, dedicó diez o quince años a su desarrollo sistemático, vinculándola para ello a los problemas de la integración y evolución social. Dos de los sociólogos más importantes de la segunda posguerra, Jürgen Habermas y Niklas Luhmann, independizando la teoría de los medios del marco de referencia en el que originalmente se formula, han encontrado en ella una estrategia conceptual de alto poder heurístico. Considerando que los desarrollos de Habermas y Luhmann sobre el tema llegan al menos hasta principios de esta década, los cerca de cuarenta años transcurridos permiten estudiar la teoría de los medios simbólicamente generalizados como programa de investigación y, esperamos, persuadir de su carácter progresivo.

Llevar a cabo esta tarea puede hacerse a través de dos caminos. Una alternativa es usar la rigurosamente la metodología propuesta por Lakatos, describiendo la teoría de los medios desde la perspectiva de su filosofía de la ciencia (7). La segunda posibilidad es, por el contrario, presentar la teoría de los medios intentando persuadir de su interés y relevancia en el marco de un trabajo propiamente sociológico. Siguiendo esta última alternativa, nuestra hipóinvestigación de trabajo es que la teoría de los medios simbólicamente generalizados es un elemento fundamental en la constitución de un concepto sociológico de sociedad, en la medida en que permite poner en relación los problemas de la diferenciación e integración. Investigar los aportes que la teoría de los medios hace a la constitución de un concepto sociológico de sociedad —el objetivo general de esta investigación— es en último término revisar la relación entre ambos conceptos, desde la perspectiva que ofrecen los medios como programa progresivo de investigación. Es necesario recalcar que, en los marcos que permite un trabajo de titulación, la discusión que realizaremos de los problemas de la evolución y la integración social sólo pretende iluminar la dirección en que ambos problemas pueden ser vinculados a la teoría de los medios y que si bien se intentará presentar de forma detallada sus antecedentes principales, no son para nuestros efectos un foco de interés en sí mismo. (8)

Como parte de la orientación general de la investigación, podemos mencionar la motivación con que se inició esta investigación: las posiciones que los autores que vamos a estudiar adoptan frente al tema de los medios pueden ser asumidas como representativas de la teoría de la sociedad que subyace a sus propuestas teóricas. Con otras palabras, las lecturas que dieron forma al proyecto original de la investigación hace ya algún tiempo, sólo alcanzaban a intuir que una definición actual de lo que es una sociedad ya no podía hacerse directamente, sino que requiere de una serie de conceptos relacionados, entre ellos especialmente la idea de sistema social. En ese marco se constataba la existencia de una relación entre la teoría de los medios simbólicamente generalizados y un concepto de sociedad. En ese momento, nos pareció que las diferencias encontradas respecto de teoría de la sociedad entre los distintos autores se encontraban fuertemente relacionadas con el tratamiento que hacen de la teoría de los medios. Si bien el marco general de esta investigación sobrepasa esa primera intuición, nos parece interesante no perder de vista este 'subproducto' que ha prestado gran utilidad durante el desarrollo de la investigación y que esperamos vincular a cuestiones más sustantivas al finalizar nuestra discusión.

Una vez finalizada la parte más expositiva de la presentación y la discusión de sus dimensiones principales, las consideraciones finales de esta investigación se centran en la consideración de lo que hemos denominado dinámicas de coordinación social. Más allá del 'tecnicismo' —a veces vano, a veces necesario— que implica investigar los aportes de la teoría de los medios a la constitución de un concepto de sociedad, pensamos que este campo temático remite, en definitiva, al estudio de las formas en que quienes participan de la sociedad se relacionan y cooperan (consciente o inconscientemente) entre sí. Nuestra conclusión es que, como programa de investigación, la teoría de los medios se concentra justamente en indagar cómo se producen y reproducen esas relaciones, planteando un marco de referencia teórico a partir del cual estudiar las dinámicas socialmente más estables de coordinación social. Estaríamos en presencia, por tanto, de un nuevo enfoque sociológico a partir del cual estudiar el problema del orden social en el marco de las sociedades contemporáneas.

Por todo lo dicho anteriormente, mi objetivo general es investigar los aportes que la teoría de los medios simbólicamente generalizados hace a la constitución de un concepto sociológico de sociedad, a través de su vínculo con los problemas de la diferenciación e integración social.

Mis objetivos específicos son (1) sistematizar la formulación original de la teoría de los medios simbólicamente generalizados desarrollada por T. Parsons como parte de su teoría del sistema social, (2) presentar y problematizar el tratamiento que tanto J. Habermas como N. Luhmann hacen de la teoría de los medios simbólicamente generalizados en relación a los problemas de la diferenciación e integración de la sociedad y (3) avanzar en la determinación de las dinámicas de coordinación social que la teoría de los medios simbólicamente generalizados, como programa progresivo de investigación, puede ayudar a conceptualizar.

Para realizar lo anterior, esta investigación se compone de cuatro capítulos. Los tres primeros estarán dedicados a la presentación de los planteamientos de T. Parsons, J. Habermas y N. Luhmann, respectivamente. La estructura de esas exposiciones se ceñirá a las dimensiones del problema ya señalado, procurando mostrar lo que los autores han entendido por:

  1. diferenciación, y que nosotros en un sentido más amplio plantearemos como sus teorías de la evolución social;
  2. integración social, entendida como las dinámicas a través de las cuales la sociedad se reproduce a sí misma y;
  3. su planteamiento formal sobre la teoría de los medios simbólicamente generalizados.

El capítulo cuatro estará dedicado a la sistematización de las principales dimensiones que, a partir de la revisión y discusión realizada sobre la teoría de los medios, resultan pertinentes en relación a los problemas de la diferenciación e integración. Finalmente, proponemos unas breves consideraciones finales relativas al problema de la coordinación social.
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Dr. Francisco Osorio
Facultad Ciencias Sociales
Universidad de Chile