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LA EXTINCIÓN DE LOS CHONOS
Los chonos desaparecen en las descripciones de cronistas y viajeros a mediados del sigio XIX, aunque ya en 1674 el marino Antonio de Vea registra su alejamiento de las rutas transitadas por los españoles en los archipiélagos meridionales.
Un grupo de cerca de 200 individuos se fue a vivir, en 1710 cerca de los españoles, primero en la Isla de Huar y más tarde en la de Chaulinec, desde donde desaparecen del registro histórico, probablemente al mezclarse con los mapuches de Chiloé.
Otro grupo se desplaza hacia sectores más meridionales, al sur del Golfo de Penas, asentándose en la región de los mares interiores de Otway y Skyring, en plena región alacalufe, donde fueron encontrados por la expedición de Fitz Roy en 1835. Debido a su influencia, los alacalufes adquieren tardíamente la dalca.
Sabemos también por los datos de las crónicas y por las recientes investigaciones bioantropológicas, que una parte de los chonos, al restringirse su movilidad por la presencia europea en sus territorios, sucumbe a las enfermedades introducidas en el área como otra secuela, de este contacto. Una parte importante de los chonos desaparecerá producto de las rivalidades y conflictos con los mismos europeos y la población mestiza de los archipiélagos chilotes.
Hoy en día son los vestigios de esta cultura extinta los que se encuentran en peligro de desaparecer definitivamente. Cuevas y aleros, sus cementerios y hogares, son saqueados periódicamente por buscadores de tesoros, coleccionistas inescrupulosos y turistas ocasionales, desgraciadamente cada vez más frecuentes. Otros sitios, como conchales y campamentos, son destruidos por la creciente explotación de los inmensos recursos que tiene el área, la que siendo muy intensiva no respeta la necesidad de preservar el ambiente y mucho menos los vestigios del pasado.
Sin embargo, estos vestigios, tan poco respetados, son la base que permitirá comprender una de las estrategias adaptativas más exitosa para vivir en esos ambientes tan rigurosos, comprensión ineludible para solucionar los graves problemas, que han enfrentado los actuales proyectos de colonización de estos territorios. La arqueología se transforma así en una herramienta para el desarrollo socioeconómico del país.
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