7. LA SINTAXIS
Definitivamente la sintaxis ha sido el campo menos cultivado en araucanística. El artículo de Gastón Sepúlveda sobre la relativización () no fue mucho más que un mero ejercicio escolar, que nada importante añade a lo que se sabía desde el tratamiento tradicional de Fray Félix de Augusta.
Mucho más interesante es el análisis de las formas verbales no finitas marcadas por los sufijos -am y -(a)el presentado por Bryan L. Harmelink (). Tradicionalmente estas formas han sido consideradas como equivalentes muy próximos que comparten el significado de intencionalidad. Harmelink las considera como formas contrastantes en el sentido de que -(a)el significa la intencionalidad con que se ejecuta una acción dada, en tanto que -am indica que una acción dada contiene el medio o instrumento con el cual se alcanzará determinada finalidad. Así, para Harmelink las dos oraciones siguientes están en contraste (ejemplos suyos 17 y 17a)
-feypifiñ tañi aretupen mansun ñi ngan-am
dijo que consiguió bueyes con los cuales sembrará
-feypifiñ tañi aretupen mansun ñi ngan-ael
dijo que consiguió bueyes para sembrar
en el sentido de que en la primera los bueyes (mansun) son el medio con el cual la finalidad de sembrar (ngan) se realizará; en la segunda, la acción de conseguir bueyes (aretupen mansun) ha sido ejecutada con la finalidad de sembrar (ngan). Para los efectos de la argumentación de Harmelink no es importante que sus glosas (17, 17a) no sean buenas; yo habría traducido así
le dije que conseguí recién bueyes con los cuales sembrar
le dije que conseguí recién bueyes para sembrar
El análisis de Harmelink detecta aquí un contraste muy sutil, y por lo tanto, inestable, o sea, que fácilmente puede perderse y dejar lugar a la mera alternancia entre las formas -am y -(a)el, comparable, por ejemplo, al delicado matiz que distingue a oigo que suenan las campanas de oigo que las campanas suenan, par que en la práctica alterna libremente. Así, en el contexto siguiente
-feymeo chi pu wentrueldungukei-ngün
entonces los plural hombres señalado dejan ellos
-kiñe an^tu ta ñi ka traw-AEL engün //
un día su otra vez reunirse ellos
(o sea, los hombres dejan señalado un día para reunirse otra vez), la forma verbal trawael aparece como verbo principal de la suboración adjetiva (kiñe an^t^ü) ta ñi trawael engün; de acuerdo al análisis de Harmelink, de entrada se hubiera esperado trawam, como efectivamente ocurrió en el ejemplo siguiente, del todo similar al anterior
...üytukunukei-ngün kiñe an^t^ü ta ñi
nombrado dejan ellos un día su
-kude-AM engu //
realizar la carrera ellos dos
(o sea, ellos dos dejan fijado un día para realizar la carrera). Hay contextos en que el matiz de "finalidad vía medio o instrumento" que Harmelink asigna a la forma verbal -am no es cristalino, como ocurre en
...eldungukei-ngün kiñe an^t^ü t^a ñi ka
señalado dejan ellos un día su otra vez
-trawael engün feymeo ñi trürümu-AM
reunirse ellos y de este modo su prepararse
-engün //
ellos
(o sea, dejan señalado un día para reunirse otra vez y así prepararse), y todavía lo es menos en
-feymeo ñi kümi-AM chi machi / kom pu
entonces su caer en trance el machi todos plural
-wentru ürarükei-ngün//
hombres gritan ellos
(o sea, para que el machi caiga en trance, todos los hombres gritan).
Me parece que el análisis de Harmelink, correcto en principio, debió dejar más lugar explícito para la baja definición de los contrastes en sintaxis.
8. MISCELÁNEA
En su artículo "The uses and functions of mew in mapudungun" Bryan L. Harmelink () estudió los diversos usos de la postposición mew (o meo), tales como locativo, temporal, cuantitativo, comparativo, e instrumental, concluyendo que esta partícula tiene un valor general abstracto de 'punto de referencia', del que emanan diferentes significados de superficie especificados por el contexto en que la partícula ocurre.
En su artículo de , Timothy Sandwig estudió los tres términos más importantes y recurrentes en la expresión de la emotividad: duam (o doam), piuke y ad. Trata el significado aislado de cada uno de estos componentes, y el que adquieren en el amplísimo rango de composiciones y derivaciones en que cada uno de ellos entra; y sus posibilidades de contraste, traslapo e intersección.
9. CONCLUSIÓN
El balance general del período transcurrido entre 1980, fecha de mi primera presentación general de la bibliografía sobre la lengua mapuche, y 1991, puede considerarse satisfactorio. Se han publicado contribuciones mayores, realmente importantes, como los trabajos de Joseph E. Grimes y de Emilio Rivano. No creo que pase mucho tiempo antes de que aparezca publicada la tesis doctoral de Ineke Smeets. En Chile, Daniel Lagos y Pilar Alvarez-Santullano han contribuido de un modo decisivo a redondear el conocimiento de la fonología del mapuche. Bryan L. Harmelink ha seguido aplicando su reconocida agudeza analítica a puntos problemáticos de la morfosintaxis mapuche. En Argentina, Ana V. Fernández Garay ha continuado con su sólido trabajo descriptivo sobre los dialectos pehuenche y ranquel. Estas condiciones actuales permiten entrever un futuro promisorio para la próxima década de estudios mapuches.