Mapuche

En
1987 Emilio Rivano estudió la relación que aparece entre los sufijos de persona satélite -fi y -e . . .eo y la posición en la cláusula de las frases sustantivas co-referenciales con ellos. Esta relación se manifiesta en el valor de la polaridad transitiva A/P marcado en cada uno de los sufijos: -fi es + P, e...eo es +A. La relación es siempre la misma, pero con el valor inverso, de modo que cada sufijo (-fi/-e...eo) regula de la misma manera la lectura +P/+A de las frases sustantivas situadas en las distintas posiciones posibles dentro de la cláusula; por ejemplo, la frase sustantiva inmediatamente siguiente al verbo tendrá la misma lectura que el sufijo verbal: si éste es -fi (o sea, + P), será P; si éste es -e...eo (o sea, + A), será A; y en ambos casos, la frase sustantiva inmediatamente anterior al verbo tendrá el valor opuesto. Así, los sufijos -fi y -e...eo se complementan negativamente entre sí: uno es la negación del otro.

En 1988 Rivano volvió a tomar el tema en una descripción más amplia, en la que se entrega información sobre el paradigma verbal mínimo, los marcadores de tiempo y sentido ("assertive polarity" con dos valores: afirmativo y negativo); paradigma satélite, relaciones entre los marcadores de persona (focal y satélite) y la asignación de los valores de transitividad A/P a las frases sustantivas de la cláusula; estructura de frase y disposición argumental: el verbo forma un solo constituyente con la frase sustantiva co-referencial con el sufijo satélite, y la frase sustantiva co-referencial con el sufijo focal forma otro constituyente. Rivano llega así a una presentación estructural de sujeto y predicado, regulados en última instancia desde la morfología verbal. Se hacen observaciones sobre la regulación de la topicidad a partir de los sufijos satélites: la persona focal corresponde al tema, la persona satélite al rema, de donde se exploran las relaciones entre sujeto lógico, sujeto oracional y sujeto temático.

En su artículo de 1989, Rivano exploró la manera en que las interacciones vienen "moldeadas" en mapuche y en inglés. Concluye que mientras en inglés las interacciones se articulan en la gramática siguiendo los roles de la transitividad (A/P) distribuidos en cualquiera de las tres personas gramaticales, en mapuche las interacciones se gramaticalizan fijamente según una ordenación de las personas en una escala de proximidad/distancia en relación a ego (I --> II --> III), sin incidencia de los roles A/P de la transitividad. De aquí se sigue que en inglés, las interacciones se presentan como acciones, enfatizándose el flujo de energía desde un agente a un paciente, en tanto que en mapuche se presentan más bien como eventos, enfatizándose el espacio y la orientación.

Rivano discute la aplicabilidad misma del componente + tópico (referente identificado) - tópico (referente no identificado) de Grimes, a la I o II personas, aceptándolo solamente en relación a interacciones entre entidades de III persona. Así, las lecturas + tópico/- tópico no pueden paralelizar a la distinción persona focal/persona satélite sino sólo en relación a la III persona.

El artículo concluye interpretando como instancias de metáfora gramatical -o desplazamiento de un dominio funcional a otro -el significado benefactivo/malefactivo, asociado a los indirectizantes aproximativo/separativo respectivamente: es bueno lo que acerca, es malo lo que aleja. En última instancia, estas metáforas apuntan a la misma pauta de orientación espacial egocéntrica que refleja la expresión mapuche de las interacciones básicas.

En su libro de 1991 Emilio Rivano reunió el contenido de sus artículos de 1987, 1988 y 1989, en una presentación unitaria en la que se estudia en detalle la manera en que las interacciones son articuladas en la estructura gramatical en castellano y en mapuche y el contenido cognitivo asociado con la organización gramatical en cada una de las dos lenguas ("criptotipos"). El punto de partida está en que toda lengua organiza las interacciones sobre la base de una disposición espacial de los participantes ("topología") entre los cuales tiene lugar un flujo de energía ("dinámica"). La conclusión última es la de que en la expresión mapuche de las interacciones prima la topología, en tanto que en las lenguas europeas (inglés/ castellano) prima la dinámica.

En las formas verbales mapuches el casillero nuclear (o temático) puede estar ocupado por un simple morfema: una raíz verbal (como kintu 'buscar') o nómino-verbal (como küdaw 'trabajo/trabajar'); o por una agrupación de morfemas de diversa y variada configuración interna. El primer estudio sistemático de la estructura interna de los temas verbales mapuches fue preparado por Ana V . Fernández Garay (38 1979), sobre datos recogidos en Anecón Grande, Río Negro, Argentina. Salvo uno que otro detalle insignificante de pronunciación, el material presentado por Fernández Garay es muy parecido al que se encuentra en la Araucanía central chilena. En el Capítulo IX de mi libro El mapuche o araucano de Chile. Fonología, gramática y antología de cuentos ( 1992) presento una visión panorámica de la estructura interna de los temas verbales mapuches, que puede servir de alternativa para el análisis de Fernández Garay.

Las formas verbales finitas mínimas no contienen expresión manifiesta de tiempo. Dependiendo del significado del tema verbal (permanente/desinente), la forma verbal no marcada tiene un valor temporal que oscila entre presente y pretérito indefinido, pero asociado con la idea de vigencia actual al tiempo del enunciado. La no vigencia se expresa por medio del sufijo opcional -fu; la vigencia futura, por medio del sufijo opcional -a; y la vigencia futura condicionada a requisito hipotético, por medio del sufijo opcional -afu. Precisiones adicionales pueden obtenerse por medio de la concurrencia de sufijos opcionales de tipo aspectual, como -uye 'perfectivo'; -ke 'habituativo'; -pe 'ejecución reciente, ejecución reciente en proceso'.

En 1981 Ana V. Fernández Garay presentó una interpretación divergente según la cual los sufijos en cuestión (a) son en realidad dos: -a y -fü (variante pehuenche argentino de -fu), de cuya combinación resulta -afü (-afu); y (b) son más modales que temporales, en particular el sufijo -afü para el cual

...no hemos hallado un solo caso [en unas 1500 emisiones] donde -afü- presente un sentido temporal. . . se presenta como modal para expresar posibilidad, imposibilidad, deseo, duda, etc. ( 1981:19).

Incidentalmente, a lo largo de toda su discusión Fernández Garay utiliza la expresión "el sufijo -afü-" a pesar de que inicialmente lo presentó como combinación de los sufijos -a y -fü ( 1981:5, 14). A mí me parece lo más normal cierto grado de traslapo entre las categorías de tiempo, modo y aspecto, pero el traslapo por sí solo no anula la conveniencia de considerarlas categorías diferentes si vienen expresadas en casilleros separados, co-ocurrentes entre sí. Convengo con Fernández Garay en que el sufijo cuyo significado está más traslapado entre tiempo y modo es -afü (-afu), pero todavía sigue siendo conveniente tratarlo como sufijo de tiempo y no de modo, porque (a) co-ocurre con sufijos cuyo significado básico es claramente de modo (como -i 'real' o -l 'hipotético'; y (b) se sustituye mutuamente con sufijos cuyo significado básico es de tiempo, como -a ' futuro' o -fu 'pretérito remoto o no vigente' . Además, no se ve claro que de la suma -a + -fü (-fu) resulte muy obviamente el significado modal de "posibilidad, imposibilidad, deseo, duda, etc.".

El tiempo verbal ha sido tratado también por Robert A. Croese ( 1984), para quien el sistema consta solamente de dos tiempos: futuro, marcado por -a, y no futuro, sin marca formal para la distinción entre pasado y presente. Siguiendo a Ultan ( 1978:88), Croese llama "retrospectivo" a este sistema verbal ( 1984:66). Toda su interpretación descansa sobre la asunción no del todo libre de cuestionamiento de que -fu no es un sufijo de tiempo, sino de contraexpectación. Es de lo más extraño que -fu no sea un marcador de tiempo, pero sí su referencia estadísticamente más frecuente apunte al pasado, como lo reconoce el propio Croese

El mayor uso discursivo de -fu, sin embargo, da una referencia de tiempo pasado... Suele usarse mucho el sufijo -fu en combinación con -ke 'habitual', especialmente en discursos sobre costumbres antiguos [sic] o relatos autobiográficos del pasado... en este ejemplo significa que antes era así, pero ya no ( 1984:68, mi subrayado)

o sea, el uso más frecuente de -fu es precisamente lo que yo he llamado pretérito remoto o no vigente. Está claro que reconozco el uso contraexpectacional de -fu, sólo que me parece un valor derivado de la no vigencia o la remoción temporal.

Croese segmenta el sufijo -afu 'futuro condicionado' en -a 'futuro' y -fu 'situación dudosa en el futuro' ( 1984:69), con lo cual su sufijo -fu tiene dos significados cuya vinculación mutua no es obvia: contraexpectación, en el contexto de la forma no marcada, y situación dudosa en el futuro, en el contexto del futuro. En su presentación Croese no dice cómo se vincula el casillero de modo que él postula (ocupado por el solo sufijo -fu) con el casillero clásico de modo, en el cual se dan los contrastes modales típicos: real, hipotético, volitivo.

Las glosas de los ejemplos de Croese deben ser cuidadosamente chequeadas con un hablante nativo. Sin ser hablante nativo, a mí me chocan algunas de sus glosas, como

(10) ñi malle nie-FU-i kiñe mansun muten^ (*)
           mi tío tiene sólo un buey (le falta el otro para



       
// la yunta)

el que sin mayor contexto yo interpretaría como

mi tío tenia un solo buey no más
(ahora no tiene ni uno/ahora tiene los dos)

(13) kutran-küle-FU-n

         estoy enfermo (pero algo puedo trabajar)



   

el que de primera impresión yo entendería como

estuve/estaba enfermo (ahora no)

De paso, hay que notar que en el ejemplo (10) müten^ 'no más' está ortografiado por Croese con n^ (*) interdental, a pesar de que en su trabajo de 1980 negó tajantemente la existencia misma de las consonantes interdentales.

Croese trae a su presentación una breve referencia a los sufijos -küle, -nie, -künu, -uye (~-wiye); con respecto a este último hace la curiosa observación de que

...ha sido analizado como un marcador de anterioridad. En la actualidad no es muy frecuente el uso de -uye y cuando aparece parece tener más bien un significado adverbial que significa 'ya' (1984:71, mi subrayado)

¿qué otra cosa significa ya sino perfección/anterioridad relativa? En las glosas (29) y (30) -uye indica perfección anterior al tiempo indicado o implícito en el enunciado

(29) mi hijo ya sabe leer
(proceso completo al momento del habla);
(30) mañana temprano ya habré llegado a casa
(proceso completo antes de mañana).

Croese establece una clase de marcadores de "veracidad" o "evidenciales" ( 1984:71), entre los que incluye los sufijos -pe, -ke y -rke, en los que se intersectan valores evidenciales y aspectuales. Hay que destacar que ésta no es una clase en el sentido habitual en gramática: conjunto de unidades que se sustituyen mutuamente en contraste parcial en un punto o "casillero" estructural.


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